Angélica Acevedo, vecina de Carrizales, logró cumplir un sueño que había quedado pendiente durante años. Después de comenzar sus estudios en 2017, atravesar dificultades económicas y tener que abandonar, retomó el camino en 2023 y finalmente pudo terminar la escuela secundaria.

Para Angélica, el título que recibió no es simplemente un certificado: Representa años de esfuerzo, sacrificios, obstáculos y perseverancia. Una historia que comenzó en una familia humilde, continuó entre responsabilidades familiares y encontró finalmente su desenlace después de varios años de espera.

La oportunidad de volver a estudiar apareció en 2017, con la llegada del EEMPA a Carrizales. Angélica decidió aprovecharla y comenzó sus estudios con los recursos que tenía a mano. Incluso recuerda con cariño aquel viejo celular J2 que utilizaba para estudiar y realizar sus tareas.

Sin embargo, después de dos años tuvo que interrumpir sus estudios debido a las dificultades económicas. El sueño quedó nuevamente en pausa, pero nunca desapareció.

En 2023 decidió volver a intentarlo. Con el acompañamiento de su familia y mucho esfuerzo, logró completar la secundaria a fines de 2025 y, finalmente, en julio de 2026 recibió su esperado título.

Un título dedicado a sus padres

Angélica quiso dedicar este logro especialmente a sus padres, Hugo Acevedo y Ana Madero, quienes trabajaron durante toda su vida para sacar adelante a su familia.

Según contó, sus padres muchas veces sintieron que no habían podido brindarles a sus hijos la posibilidad de estudiar. Sin embargo, Angélica eligió agradecerles por todo lo que sí pudieron darle: el valor del trabajo, la humildad, la honestidad, el respeto y la fortaleza para levantarse ante cada dificultad.

“Este título también es de ustedes”, expresó al referirse a sus padres.

También destacó el acompañamiento de sus hijas, Luz y Rocío Gómez, quienes fueron un sostén fundamental durante los momentos más difíciles, y de su esposo, Cristian Marcelo Gómez, por acompañarla e impulsarla siempre a seguir estudiando, capacitándose y persiguiendo sus proyectos.

Un mensaje para quienes todavía tienen un sueño pendiente

La historia de Angélica también busca dejar un mensaje para quienes alguna vez tuvieron que abandonar sus estudios o postergar algún proyecto personal.

No importa la edad ni cuántos años hayan pasado. Siempre existe la posibilidad de volver a empezar.

A los 43 años, Angélica pudo cerrar una etapa que había quedado pendiente desde su juventud y demostrar que los sueños pueden esperar, pero no necesariamente tienen que quedar en el pasado.

Porque, como ella misma resume, los sueños no tienen fecha de vencimiento. Solo necesitan que algún día volvamos a animarnos a buscarlos.