Cada 21 de septiembre, Argentina recibe simbólicamente a la primavera, una estación asociada con el regreso de los días más largos, el aumento de las temperaturas y el florecimiento de la naturaleza. Aunque el inicio astronómico de la estación puede variar algunos días de un año a otro, en nuestro país la tradición establece al 21 de septiembre como la fecha para celebrar su llegada.

El cambio de estación está relacionado con el equinoccio de primavera, un fenómeno astronómico que ocurre cuando el día y la noche tienen una duración prácticamente similar. Los equinoccios se producen dos veces al año y marcan el comienzo de la primavera en el hemisferio sur y del otoño en el hemisferio norte.

Con el avance de la primavera comienzan a extenderse las horas de luz solar y se modifican las condiciones climáticas, dando lugar a una época caracterizada por temperaturas más agradables y una mayor presencia de vegetación y flores.

La celebración del 21 de septiembre no responde a un único acontecimiento histórico. A lo largo del tiempo, distintas culturas desarrollaron rituales y tradiciones vinculados con el cambio de estación y la renovación de la naturaleza.

En Argentina, la fecha quedó instalada como una jornada para disfrutar de plazas, parques y espacios verdes. También es habitual que se regalen flores o que se organicen encuentros y actividades recreativas para darle la bienvenida a una nueva estación.

Además, la fecha coincide con el Día del Estudiante, una celebración que le suma un particular protagonismo entre los jóvenes y convierte al 21 de septiembre en una jornada marcada por los encuentros al aire libre.