El histórico temporal que azota a Chile, con al menos cuatro personas fallecidas, miles de evacuados y más de 400 mil usuarios sin suministro eléctrico, volvió a poner el foco sobre los fenómenos climáticos extremos que afectan a Sudamérica. Aunque el evento está provocado principalmente por un potente sistema frontal acompañado por un río atmosférico, especialistas sostienen que el contexto climático generado por El Niño favorece este tipo de episodios intensos.
Durante los últimos días, diez regiones chilenas quedaron bajo alerta debido a las lluvias torrenciales, los fuertes vientos —con ráfagas que superaron los 160 kilómetros por hora—, inundaciones, desbordes de ríos y deslizamientos de tierra. En algunas zonas debieron suspenderse las clases y continúan las evacuaciones preventivas mientras las autoridades monitorean la evolución del sistema frontal.
¿Qué tiene que ver El Niño?
Los meteorólogos explican que el temporal no fue causado exclusivamente por El Niño. El fenómeno responde al ingreso de un río atmosférico, una enorme corriente de humedad proveniente del océano Pacífico que alimenta un sistema frontal de gran intensidad.
Sin embargo, El Niño modifica la circulación atmosférica sobre el Pacífico, aumentando la probabilidad de que estos sistemas frontales lleguen con mayor frecuencia e intensidad a la zona central de Chile durante el invierno. En ese contexto, las lluvias pueden ser más abundantes y persistentes que en años normales.
También impacta en Argentina
Las consecuencias del fenómeno también se sienten del otro lado de la Cordillera. En Argentina, un evento fuerte de El Niño suele traducirse en mayores precipitaciones sobre el centro y el Litoral, incrementando el riesgo de tormentas severas, crecidas de ríos e inundaciones.
Por ese motivo, especialistas consideran que tanto el temporal chileno como los eventos de lluvias intensas registrados en distintas provincias argentinas forman parte de un mismo escenario climático regional, donde El Niño actúa como un factor que potencia la ocurrencia de fenómenos extremos, aunque cada episodio tenga causas meteorológicas particulares.
Mientras Chile continúa enfrentando una de las emergencias meteorológicas más importantes de las últimas décadas, los organismos climáticos mantienen el seguimiento de la evolución del fenómeno y advierten que las condiciones de inestabilidad podrían continuar durante los próximos días.