Este 19 de agosto, Roberto Sánchez, conocido mundialmente como Sandro de América, cumpliría 81 años. El artista nació en Buenos Aires en 1945 y, con el paso de las décadas, construyó una carrera que lo llevó desde los primeros escenarios del rock hasta convertirse en uno de los máximos referentes de la canción romántica en Latinoamérica.

Su historia con la música comenzó cuando todavía era un niño. A los 12 años realizó una imitación de Elvis Presley durante un acto escolar en Valentín Alsina. Aquella presentación sería uno de los primeros indicios de una vocación que terminaría convirtiéndose en una carrera extraordinaria.

Durante su adolescencia pasó por distintas agrupaciones hasta formar Los de Fuego, banda con la que interpretaba en español canciones de reconocidos artistas del rock anglosajón. En esos primeros años adoptó definitivamente el nombre de Sandro, con el que construiría su identidad artística.

Del rock al fenómeno romántico

La televisión fue decisiva para que su nombre comenzara a llegar a un público cada vez más amplio. Sus presentaciones en Sábados Circulares, de Pipo Mancera, llamaron la atención por una puesta en escena que rompía con los códigos de la época.

Sus movimientos, su vestuario y su actitud provocadora generaron una enorme cantidad de seguidores, especialmente entre las mujeres. Con el tiempo, Sandro fue modificando su estilo: dejó atrás parte de la estética rockera y se volcó hacia una imagen más elegante, mientras sus canciones adquirían un marcado perfil romántico.

En 1967, su participación en el Festival Buenos Aires de la Canción con “Quiero llenarme de ti” significó un nuevo impulso. Al año siguiente triunfó en el Festival de Viña del Mar y comenzó a consolidarse su proyección internacional.

Poco después llegaron canciones que se convertirían en clásicos, entre ellas “Porque yo te amo”, “Un muchacho y una guitarra” y “Rosa, Rosa”.

Una carrera que cruzó fronteras

La popularidad de Sandro no tardó en expandirse fuera del país. Durante la década del 70 realizó presentaciones en distintos puntos de América y Europa y logró una fuerte presencia entre el público latino de Estados Unidos.

En 1970 actuó en el Madison Square Garden de Nueva York, mientras que en 1973 llegó al mítico Maracaná de Río de Janeiro. También se presentó en importantes escenarios de América Latina y Europa.

Su carrera no quedó limitada a la música. Sandro también fue protagonista de numerosas películas, entre ellas “Quiero llenarme de ti”, “Embrujo de amor” y “Operación Rosa Rosa”, y tuvo diferentes participaciones en televisión.

Un vínculo especial con Rosario

La ciudad de Rosario ocupó un lugar importante en la trayectoria del cantante. Allí realizó una de sus primeras presentaciones en 1965, cuando todavía actuaba junto a Los de Fuego.

Décadas después, la ciudad continuaría formando parte de sus grandes espectáculos. En 1996 presentó “Historia viva”, mientras que en 1998 llevó a Rosario “Gracias, 35 años de amores y pasiones”, con funciones en distintos escenarios de la ciudad.

En 2001 volvió a elegir Rosario para el estreno de “El hombre de la rosa”, uno de los shows más recordados de su última etapa artística. Incluso cuando su salud ya estaba deteriorada, Sandro mantuvo una fuerte conexión con su público y continuó subiéndose a los escenarios.

Los últimos años y su legado

Durante los años 90 recibió numerosos reconocimientos y su obra comenzó a ser reivindicada también por nuevas generaciones de músicos y seguidores del rock.

Al mismo tiempo, sus problemas de salud fueron agravándose. En 1998 se confirmó que padecía enfisema pulmonar crónico, después de décadas de consumo de tabaco. A pesar de las dificultades, continuó trabajando y realizando presentaciones.

En 2004 protagonizó “La profecía”, gira que comenzó en Rosario y que terminó convirtiéndose en su última presentación teatral. Luego atravesó nuevas internaciones y, ante el deterioro de su estado de salud, ingresó en la lista de espera para recibir un trasplante.

El 20 de noviembre de 2009 recibió un trasplante de corazón y pulmones en Mendoza. Sin embargo, su recuperación fue complicada y, tras varias semanas de internación, murió el 4 de enero de 2010, a los 64 años.

Sandro dejó una obra que continúa vigente y una identidad artística difícil de repetir. El rock de sus comienzos, las baladas, el cine, la televisión, sus movimientos sobre el escenario y la inolvidable bata roja forman parte de una historia que trascendió generaciones.

A 81 años de su nacimiento, Sandro sigue siendo una de las figuras más queridas y reconocibles de la música popular argentina.