Cada 4 de octubre, la Iglesia Católica celebra la memoria de San Francisco de Asís, una de las figuras más reconocidas de la tradición cristiana y un santo cuya historia quedó estrechamente vinculada con la naturaleza, los animales y el cuidado de la creación.

San Francisco de Asís murió durante la tarde del 3 de octubre de 1226, en la Porciúncula, una pequeña iglesia ubicada en las cercanías de Asís que se convirtió en uno de los lugares centrales de la espiritualidad franciscana. La Iglesia celebra su fiesta al día siguiente, cada 4 de octubre.

Por eso, cada 3 de octubre la familia franciscana conmemora el llamado “Tránsito” de San Francisco, una palabra que hace referencia al paso de esta vida a la vida eterna. La celebración suele incluir oración, relatos sobre sus últimos momentos y cantos que recuerdan su legado espiritual.

Pero la jornada de este año tiene un significado particular. En 2026 se cumplen 800 años del fallecimiento de Francisco, motivo por el cual se desarrolla el VIII Centenario de su Tránsito. Las celebraciones comenzaron el 10 de enero y forman parte de un año jubilar franciscano que se extiende hasta enero de 2027.

De una vida de riquezas a una vida de pobreza

Francisco nació en Asís, entre finales de 1181 y comienzos de 1182, en una familia acomodada. Su padre era comerciante de telas y durante su juventud llevó una vida ligada a los ideales caballerescos y a las comodidades propias de su posición.

Con el paso de los años atravesó una profunda transformación espiritual. Entre los episodios más conocidos de ese proceso aparece su encuentro con un leproso y, posteriormente, la experiencia en la iglesia de San Damián, donde, según la tradición recogida por la Iglesia, escuchó el llamado: “Ve, Francisco, y repara mi Iglesia”.

El joven comenzó entonces a desprenderse de sus bienes y a vivir en pobreza. En 1209 llegó a Roma junto con sus primeros compañeros para presentar ante el papa Inocencio III un proyecto de vida basado en el Evangelio. Con el crecimiento del grupo nació la comunidad que daría origen a la Orden de los Frailes Menores, conocida como la familia franciscana.

Su movimiento también tuvo una rama femenina vinculada a Santa Clara de Asís, quien siguió su camino espiritual y dio origen a las clarisas.

Los estigmas y el Cántico de las Criaturas

Uno de los episodios más destacados de los últimos años de su vida ocurrió en 1224, cuando Francisco se encontraba en el eremitorio de La Verna. Allí recibió los estigmas, las heridas que, según la tradición cristiana, reproducían las de Cristo crucificado.

Poco después, en 1225, compuso el Cántico de las Criaturas, una de las expresiones más conocidas de su espiritualidad. En él llamó “hermano” al sol, “hermana” a la luna y expresó su vínculo con toda la creación. La obra se convirtió con el tiempo en uno de los textos más asociados a su figura y a su mirada sobre la naturaleza.

Su relación con la creación hizo que San Francisco fuera reconocido como patrono de la ecología y del cuidado de la creación; también es tradicionalmente vinculado con los animales y con la defensa de los pobres.

800 años después

Francisco murió a los 44 años, el 3 de octubre de 1226. Dos años después, en 1228, el papa Gregorio IX lo canonizó. Más tarde se construyó en Asís la gran basílica dedicada a su memoria, que conserva su tumba y se convirtió en uno de los principales destinos de peregrinación vinculados al santo.

A ocho siglos de su muerte, la celebración del 3 de octubre vuelve a poner el foco en su “Tránsito”, mientras que el 4 de octubre la Iglesia celebra su fiesta. En este aniversario especial, el papa León XIV destacó el mensaje de paz asociado a Francisco y recordó su figura como un hombre que buscó la reconciliación y el encuentro.

Así, la víspera de su fiesta no sólo recuerda el final de su vida: también recupera la historia de un hombre que pasó de las riquezas a la pobreza voluntaria, fundó una de las grandes familias religiosas de la Iglesia y dejó una espiritualidad que, 800 años después, continúa ligada a la paz, la sencillez y el cuidado de la creación.