Once personas en tratamiento de salud mental lograron transformar una situación de extrema vulnerabilidad en un proyecto laboral propio: desde 2023 son integrantes y propietarias de Coopelav, una cooperativa de inclusión sociolaboral que funciona como lavandería en Rosario.

La experiencia fue publicada este jueves por La Capital, en una nota del periodista Matías Petisce, quien contó cómo el emprendimiento surgió desde el servicio de Salud Mental del Hospital Agudo Ávila y se convirtió en una herramienta concreta de inclusión y autonomía.

El proyecto comenzó en noviembre de 2023, a partir de una beca del programa Nueva Oportunidad y un subsidio que permitió adquirir máquinas de lavado, secado e insumos, además de realizar capacitaciones vinculadas con lavandería y cooperativismo.

Según explicó a La Capital Diego Horacio Jozami, acompañante grupal del emprendimiento, cuando comenzó la iniciativa varios de sus integrantes se encontraban prácticamente internados y algunos atravesaban situaciones de calle. Con el paso del tiempo, la realidad cambió: actualmente alquilan departamentos o pensiones y cuentan con un trabajo generado y administrado por ellos mismos.

Un trabajo que genera autonomía

Coopelav funciona de lunes a viernes, de 09:00 a 18:00 horas, en Tucumán al 2800, y brinda servicios de lavandería al público. También trabaja con hoteles y restaurantes de la ciudad.

La cooperativa está integrada por once socios vinculados al área de salud mental, que son los propietarios del emprendimiento. A ellos se suman seis socios de apoyo que trabajan desde el Estado: dos abogados, dos trabajadores sociales y dos acompañantes terapéuticos.

Una de las condiciones para formar parte del proyecto es continuar con los tratamientos de salud correspondientes. De esta manera, la propuesta busca que la inclusión laboral no sea un proceso aislado, sino parte de un abordaje más amplio que contemple también la autonomía habitacional, sanitaria y vinculada a la salud mental.

La distribución de tareas se realiza de manera democrática y de acuerdo con las capacidades de cada integrante. Algunos se ocupan de cuestiones contables, otros del lavado y otros de doblar y organizar la ropa.

Ingresos, ahorro y hasta vacaciones

Uno de los aspectos destacados de la experiencia es el impacto económico que tuvo sobre sus integrantes. De acuerdo con lo relatado por Jozami a La Capital, los ingresos que genera la cooperativa pueden triplicar el equivalente a una pensión por discapacidad.

El crecimiento del emprendimiento incluso permitió que sus integrantes decidieran destinar una parte fija de sus ingresos al ahorro, con un objetivo concreto: Irse de vacaciones.

La cooperativa también logró capitalizarse y sumar equipamiento. Actualmente cuenta con lavadoras y secadoras eléctricas y a gas, y ofrece un servicio que busca combinar precios accesibles, calidad y una modalidad de trabajo solidaria.

El servicio se cobra por peso y, según informó Jozami, el valor del lavado es de $8.000 por kilo de ropa. Además, utilizan productos biodegradables, separan ropa blanca y de color y realizan un tratamiento individual de las prendas.

Una experiencia de inclusión

El proyecto nació en el marco de las políticas vinculadas a la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, que promueve alternativas a la institucionalización y la creación de dispositivos que favorezcan la inclusión social.

La experiencia de Coopelav muestra cómo un proyecto laboral puede convertirse también en una herramienta para recuperar autonomía, generar ingresos y fortalecer los vínculos sociales.

A casi tres años de su puesta en marcha, sus integrantes continúan ampliando el emprendimiento, sumando máquinas y trabajo. Lo que comenzó como una iniciativa para generar una oportunidad laboral para personas que tenían enormes dificultades para acceder al mercado de trabajo terminó convirtiéndose en una empresa cooperativa de la que sus propios trabajadores son dueños.