Eric Bauza, actor canadiense especializado en doblaje, murió a los 46 años. Era conocido por prestar su voz a algunos de los personajes más emblemáticos de Looney Tunes, entre ellos Bugs Bunny, el Pato Lucas y Piolín, figuras de los dibujos animados que atravesaron generaciones y quedaron en los recuerdos de la infancia.
La noticia se conoció este lunes y generó repercusiones en el mundo de la animación. Bauza se había convertido en una de las voces reconocidas de la franquicia, al interpretar a personajes históricos en nuevas series y películas.
Para quienes crecieron con estos dibujos, sus protagonistas evocan tardes frente al televisor, bromas repetidas de memoria y personajes que pasaron de una generación a otra. Aunque Bauza no fue la voz original de muchos de ellos, su trabajo contribuyó a mantenerlos presentes en nuevas producciones.
Una trayectoria detrás de personajes inolvidables
Nacido en Toronto, Canadá, Bauza desarrolló una carrera de más de dos décadas en la actuación de voz. Además de Bugs Bunny y el Pato Lucas, interpretó a Porky, el Correcaminos, Elmer Gruñón y el gallo Claudio, entre otros personajes.
Su trabajo también llegó al cine con producciones como Space Jam: Una nueva era. En televisión participó en Looney Tunes Cartoons y Teen Titans Go!, entre otros proyectos.
A lo largo de su trayectoria recibió tres premios Emmy en la categoría infantil y familiar, un reconocimiento a su participación en producciones de animación. Su labor abarcó cientos de créditos profesionales y lo ubicó entre los intérpretes destacados del doblaje.
La confirmación de su fallecimiento
La familia comunicó su muerte mediante una publicación en la cuenta de Instagram del actor y señaló que se produjo de manera repentina. De acuerdo con registros del médico forense del condado de Los Ángeles citados por medios estadounidenses, la causa fue una enfermedad cardiovascular hipertensiva.
Al momento de su fallecimiento, Bauza estaba vinculado a nuevos proyectos, entre ellos Bye Bye Bunny: A Looney Tunes Musical, donde interpretaba al Pato Lucas.
Su muerte representa una pérdida para la industria de la animación y recuerda el trabajo de quienes, detrás de un micrófono, dan vida a personajes que siguen acompañando la imaginación y los recuerdos de distintas generaciones.