La empresa Dorada S.A. confirmó el cierre definitivo de la planta de Dánica en Llavallol, que dejará de producir a partir del próximo 30 de septiembre, poniendo fin a una historia industrial iniciada hace casi nueve décadas.

La decisión fue comunicada mediante un aviso colocado en el ingreso del establecimiento. La empresa explicó que el cierre es consecuencia de un proceso prolongado para intentar revertir dificultades económicas, productivas y operativas que afectaban la viabilidad de la planta.

Según detalló la firma, durante los últimos años se implementaron distintas medidas para mejorar la competitividad, sostener la actividad y preservar los puestos de trabajo. Sin embargo, sostuvo que no fue posible alcanzar las condiciones necesarias para mantener una operación sostenible.

Con el cierre confirmado, la empresa indicó que comenzará la parada definitiva de las instalaciones, de acuerdo con las normativas ambientales vigentes.

Reclamo de los trabajadores

La situación afecta a los cerca de 30 trabajadores que todavía permanecían en la planta. Ante el anuncio, instalaron una carpa frente al establecimiento y comenzaron a organizar una permanencia por turnos mientras esperan respuestas oficiales.

El Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (SOEIA) presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense y pidió una audiencia urgente con los representantes de la empresa.

Desde el gremio señalaron que, hasta el momento, la única comunicación formal recibida fue el aviso colocado en el portón de la fábrica, ya que los trabajadores no habían recibido cartas documento ni telegramas de despido.

En relación con los haberes, la empresa aseguró que los salarios serán abonados hasta la fecha establecida para el cierre y que las indemnizaciones se liquidarán de acuerdo con la Ley de Contrato de Trabajo y la normativa vigente.

Una historia que comenzó en 1939

El cierre representa un nuevo capítulo en una historia industrial que comenzó en 1939, cuando el inmigrante danés Christian Boll puso en marcha la fábrica de Llavallol.

En 1963, la marca se convirtió en una de las pioneras en la elaboración de margarina de origen vegetal en Argentina. Décadas después, la empresa atravesó distintos cambios de propietarios: entre 2011 y 2018 perteneció al grupo brasileño BRF, y a fines de 2018 pasó a manos del Grupo Beltrán, de origen cordobés.

La planta ya había atravesado momentos críticos en los últimos años. En abril de 2020, durante la pandemia, la compañía había suspendido sus actividades y retomó la producción dos días después, tras un acuerdo con la administración provincial.

Más adelante, a fines de 2024, se impulsó un esquema de retiros voluntarios que redujo considerablemente la cantidad de empleados. Luego de negociaciones con el sindicato, la fábrica volvió a operar en febrero de 2025, aunque bajo un esquema reducido exclusivamente al envasado y con unos 35 trabajadores, muy por debajo de los aproximadamente 150 operarios que había llegado a tener.

Ahora, con el cierre anunciado para el 30 de septiembre, la planta de Llavallol quedará inactiva, mientras que el Grupo Beltrán continuará con su actividad en la fábrica de aderezos que posee en Córdoba.