Cada 6 de marzo se rinde homenaje al arte de la escultura, una disciplina que marcó profundamente la historia del arte y la cultura mundial. Esta fecha fue elegida para celebrar el Día Internacional del Escultor en honor al nacimiento de Michelangelo Buonarroti, uno de los artistas más influyentes del Renacimiento italiano. Su legado como escultor es reconocido por obras monumentales como El Moisés, La Piedad y El David, que siguen siendo símbolos de la perfección técnica y emocional que caracteriza a la escultura clásica.
Michelangelo no solo se destacó en la escultura, sino que también dejó su huella en la pintura, la arquitectura y la poesía, lo que lo convierte en una de las figuras más complejas y multidisciplinarias de la historia del arte. El Día Internacional del Escultor es, por lo tanto, un tributo a su prolífica carrera y a la importancia de esta disciplina artística en la cultura global.
En Argentina, aunque el Día Internacional del Escultor tiene su conmemoración el 6 de marzo, el Día Nacional del Escultor y de las Artes Plásticas se celebra el 17 de noviembre, en homenaje a la pionera nacional Lola Mora, la primera escultora argentina que alcanzó renombre internacional. Su figura fue clave en el desarrollo y la consolidación del arte escultórico en el país, y es recordada por su valentía y su capacidad para desafiar las normas de su tiempo.
De este modo, el 6 de marzo es una jornada para reflexionar sobre la trascendencia de la escultura en la historia del arte, y para valorar la dedicación y el talento de los escultores, quienes a través de su obra, nos dejaron un legado de belleza, historia y emoción.