El 6 de marzo de 1912 marcó el nacimiento de una de las galletas más famosas a nivel mundial: la Oreo. Ese día, en la ciudad de Nueva York, se vendió la primera lata de estas galletitas, que rápidamente cautivaron a la población. A lo largo de los años, Oreo se convirtió en un emblema global, con un récord Guinness de las más vendidas en el mundo, moviendo más de 40,000 millones de unidades anualmente. Sin embargo, no siempre fue un camino fácil para la marca, ya que enfrentó una dura competencia con la propia compañía que inspiró su creación, la empresa Sunshine Biscuits.

La historia de las Oreo tiene sus raíces en la rivalidad entre dos hermanos, Jacob y Joseph Loose, fundadores de la American Biscuit Company. Mientras que Jacob deseaba competir ferozmente con otras marcas, Joseph apostaba por una fusión con los rivales. En 1898, Joseph logró una fusión con otras grandes compañías de galletitas, creando la National Biscuit Company (Nabisco). Pero fue en 1908, cuando lanzaron las galletas Hydrox, que inspiraron a Nabisco a crear las Oreo. Las primeras versiones de las Oreo, llamadas “galletitas Oreo”, se vendieron en latas, y más tarde, en 1921, pasaron a llamarse “sándwich Oreo”.

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Hydrox era la marca líder dentro del segmento de galletitas sándwich hasta que Oreo le sacó el lugar.

A pesar del desafío que representaban las galletas Hydrox, Oreo fue evolucionando con una serie de innovaciones, incluyendo su famosa campaña publicitaria de “el giro”, invitando a los consumidores a separar las tapas de la galleta y disfrutar de la crema. A partir de allí, Oreo comenzó a ganar terreno y se convirtió en el líder del mercado. Con el tiempo, la marca siguió ampliando su abanico de sabores, presentando opciones como las de doble relleno en 1974, las bañadas en chocolate en 1990, y variantes más exóticas como limón o manzana acaramelada a lo largo de los años.

Además de ser un éxito comercial, las Oreo fueron la base para una enorme cantidad de recetas creativas. Desde cupcakes hasta cheesecakes, pasando por helados y hasta batidos, estas galletitas se integraron en la cocina de todo el mundo. Incluso si se disfrutan solas, acompañadas de un vaso de leche.

Hoy, más de un siglo después de su creación, las Oreo siguen siendo un referente en la industria de las galletas y un símbolo de la innovación. En Argentina, se producen en Tigre, y desde 1995 conquistaron el paladar de los argentinos. La marca siguió expandiéndose, lanzando nuevas ediciones limitadas.