Cada 25 de agosto se celebra el Día Internacional del Peluquero, una jornada dedicada a reconocer el trabajo de quienes se ocupan del cuidado, la estética y la imagen del cabello. La fecha tiene un origen que se remonta al siglo XIII y está relacionada con una decisión del rey de Francia Luis IX.
¿Por qué se celebra el 25 de agosto?
La elección de esta fecha está vinculada con Luis IX, quien murió el 25 de agosto de 1270. El monarca francés es recordado por haber reconocido la labor de su peluquero oficial y modificar su condición social.
En aquella época, las tareas relacionadas con la peluquería estaban a cargo principalmente de personas de sectores populares, que se ocupaban, entre otras funciones, de mantener y peinar las pelucas utilizadas por la nobleza. Luis IX decidió reconocer especialmente el trabajo de su peluquero y lo nombró “hombre libre”, otorgándole un estatus diferente al que tenía hasta entonces.
La celebración también tiene una historia propia en Argentina. En 1877, el peluquero y director de teatro Domingo Guillén organizó distintos festejos que terminaron con la creación de la Sociedad de Barberos y Peluqueros. Posteriormente, en 1940, el Día del Peluquero fue oficializado en el país durante un Congreso Nacional de Peluqueros.
La evolución de la peluquería a través de la historia
El cuidado del cabello existe desde hace miles de años y fue cambiando de acuerdo con las costumbres, las modas y las condiciones sociales de cada época. Antes de que existieran las herramientas actuales, se utilizaban elementos rudimentarios, como piedras planas y afiladas, para cortar el pelo.
En el antiguo Egipto, las pelucas tuvieron un papel destacado y también comenzaron a registrarse distintas formas de modificar el color del cabello utilizando elementos naturales. Más adelante, en la antigua Grecia surgieron las primeras escuelas dedicadas a la peluquería.
Los peinados también funcionaban como una forma de marcar diferencias sociales. Entre los griegos, por ejemplo, las personas de mayor posición solían llevar el cabello largo, rizado, perfumado y en tonos dorados. En Esparta, los jóvenes debían mantenerlo corto, mientras que los adultos podían llevarlo largo.
Los celtas también utilizaban el cabello como un signo de distinción, mientras que los romanos optaron por estilos más oscuros y desarrollaron algunos de los primeros métodos destinados a disimular la calvicie.
A lo largo de los siglos, los cortes, peinados y tratamientos fueron cambiando junto con las sociedades. La peluquería pasó de ser una tarea asociada a determinados sectores sociales a convertirse en una profesión especializada que hoy forma parte de la estética, el cuidado personal y la identidad de cada persona.