Cada 24 de agosto se celebra en Argentina el Día del Lector, una jornada que tiene como objetivo promover la lectura y acercar a las personas a la literatura. La fecha fue elegida en coincidencia con el nacimiento de Jorge Luis Borges, ocurrido en 1899.

El Día del Lector fue establecido por la Ley Nacional 26.754, sancionada en 2012, como una forma de homenajear al escritor y, a la vez, incentivar el contacto con los libros y la producción literaria.

Borges y una obra que trascendió fronteras

Jorge Luis Borges nació el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires. Desde muy joven estuvo vinculado con los libros y comenzó a desarrollar una marcada vocación literaria.

En 1914 viajó junto a su familia a Europa y regresó a la Argentina varios años después. En 1923 publicó Fervor de Buenos Aires, su primer libro de poesía.

Con el paso de los años construyó una obra que atravesó distintos géneros, especialmente la poesía, el cuento y el ensayo. Sus textos se caracterizaron por abordar cuestiones como el tiempo, la memoria, los sueños, la identidad y los límites entre la realidad y la ficción.

Entre sus títulos más reconocidos se encuentran Ficciones y El Aleph, obras que contribuyeron a posicionarlo como una de las voces fundamentales de la literatura del siglo XX.

Su trayectoria también fue reconocida con importantes distinciones. En 1979 recibió el Premio Miguel de Cervantes, compartido ese año con el poeta español Gerardo Diego. Borges también fue considerado durante años como uno de los candidatos al Premio Nobel de Literatura, aunque nunca obtuvo ese reconocimiento.

Diez obras argentinas para leer

El Día del Lector también representa una oportunidad para descubrir otros nombres fundamentales de la literatura argentina.

Entre las obras que pueden formar parte de una selección se encuentran:

  • El Aleph, de Jorge Luis Borges: una colección de cuentos que combina ficción, filosofía y reflexiones sobre el tiempo y la realidad.
  • El túnel, de Ernesto Sabato: una novela centrada en la obsesión, los celos, la soledad y la mirada de un hombre atormentado.
  • Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez: una historia de terror que combina elementos sobrenaturales con distintos momentos de la historia argentina.
  • Rayuela, de Julio Cortázar: una novela que propone diferentes formas de recorrer la historia y se convirtió en una de las obras más emblemáticas de la literatura argentina.
  • Testimonios, de Victoria Ocampo: una extensa serie de textos que reúne reflexiones sobre literatura, cultura y sociedad.
  • El juguete rabioso, de Roberto Arlt: una novela que retrata la marginalidad, las frustraciones y las dificultades sociales de su protagonista.
  • La condesa sangrienta, de Alejandra Pizarnik: una obra en prosa inspirada en la historia de la aristócrata húngara Erzsébet Báthory.
  • Operación Masacre, de Rodolfo Walsh: una investigación periodística que reconstruye los fusilamientos de civiles ocurridos en 1956.
  • La furia, de Silvina Ocampo: un conjunto de cuentos atravesados por situaciones inquietantes, violencia y elementos fantásticos.
  • La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares: una novela que combina misterio, ciencia ficción y elementos metafísicos.

Más allá del homenaje a Borges, la fecha funciona como una invitación a volver a los libros, descubrir nuevos autores y recuperar el placer de leer.