Cada 21 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Estudiante, una fecha que actualmente está asociada con reuniones, actividades recreativas y encuentros entre compañeros. Sin embargo, su origen se remonta a un homenaje vinculado con Domingo Faustino Sarmiento y su aporte a la educación argentina.
Sarmiento murió el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, Paraguay. Sus restos fueron trasladados posteriormente hacia Buenos Aires y llegaron a la ciudad el 21 de septiembre de ese mismo año.
Años después, en 1892, Salvador Debenedetti, quien por entonces presidía el Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, impulsó un homenaje a Sarmiento. La ceremonia se realizó en esa institución y con el tiempo comenzó a repetirse cada año.
La elección de la figura de Sarmiento estuvo relacionada con su trayectoria en el ámbito educativo. Durante su presidencia se promovió la construcción de escuelas y la formación docente, además del impulso de la alfabetización y de la educación pública.
Con el paso de las décadas, el sentido de la fecha fue cambiando y el Día del Estudiante quedó incorporado al calendario de los estudiantes argentinos como una jornada de celebración.
En las escuelas secundarias es habitual que se organicen actividades especiales o encuentros fuera del aula, mientras que algunas universidades también contemplan actividades vinculadas con la fecha.
La coincidencia con el Día de la Primavera contribuyó a consolidar una tradición que combina el comienzo de una nueva estación con una jornada dedicada a los estudiantes. Por eso, cada 21 de septiembre, plazas, parques y otros espacios al aire libre suelen convertirse en puntos de encuentro para jóvenes de distintas localidades.