La historia del Escudo Nacional comienza en un contexto clave: el proceso de independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a principios del siglo XIX. En 1813, en plena lucha por la libertad frente al dominio español, la Asamblea General Constituyente decidió que era necesario contar con un símbolo propio para el nuevo Estado. Los documentos oficiales carecían de un escudo que los representara, utilizando aún los sellos del Virreinato del Río de la Plata, lo que contradice los ideales de independencia. Fue así que se encargó a Agustín Donado, diputado por San Luis, la creación de un nuevo emblema para el país.
El diseño del escudo fue aprobado el 12 de marzo de 1813, convirtiéndose en un símbolo oficial de la República Argentina. La imagen fue grabada por el orfebre Juan de Dios Rivera Túpac Amaru, y en 1944 el Poder Ejecutivo Nacional lo reconoció oficialmente como uno de los símbolos patrios más importantes. Este escudo, junto con la bandera, el himno y la escarapela, es un emblema que representa al país tanto en el territorio nacional como en el ámbito internacional.
El diseño del Escudo Nacional está lleno de simbolismo. La forma central ovalada del escudo está compuesta por dos colores predominantes: el celeste, que representa la justicia, la lealtad, la fraternidad y la verdad, y el blanco, que simboliza la pureza, la firmeza y la fe. Estos colores hacen referencia también a la Bandera Nacional y la Escarapela, creadas por Manuel Belgrano en 1812. En el extremo inferior central, unas cintas entrelazadas refuerzan esta conexión. Además, el escudo está rodeado por ramas de laureles, símbolo de la victoria y la gloria, que rememoran los esfuerzos por alcanzar la independencia.
En la parte superior del escudo se encuentra el Sol naciente, conocido como el Sol de Mayo, con 21 rayos alternados. Este sol representa la prosperidad, la majestad y la verdad. En el centro del escudo, dos antebrazos que se estrechan en un apretón de manos simbolizan la unión fraternal de los pueblos que formaron las Provincias Unidas del Río de la Plata. Las manos sostienen una lanza corta, que representa la lucha por la libertad, la dignidad y la soberanía nacional, y en arriba de esta lanza se ubica un gorro frigio rojo, un emblema de república autónoma, famoso por su uso durante la Revolución Francesa.
Así, el Escudo Nacional Argentino no solo es un emblema de identidad y orgullo, sino que también refleja los principios fundamentales de libertad, unión y lucha por la independencia. Cada uno de sus elementos tiene un profundo significado que conecta el pasado histórico con los valores de la Nación en la actualidad.