Hace casi un siglo, una idea surgida entre taxistas porteños terminó dando origen a una de las formas de transporte público más populares del país. La propuesta consistía en llevar a varios pasajeros en un mismo automóvil y dividir entre ellos el costo del viaje, una alternativa que buscaba enfrentar la difícil situación económica y la competencia de los tranvías y ómnibus.

La experiencia se concretó el 24 de septiembre de 1928, fecha que hoy se utiliza para conmemorar el Día del Colectivo y que popularmente también quedó asociada al Día del Colectivero.

Así fue el primer recorrido

Aquel primer servicio salió desde Primera Junta, en el barrio porteño de Caballito, pasó por Plaza Flores y finalizó en Lacarra y Rivadavia, cerca de la estación de Floresta.

Los vehículos utilizados eran automóviles adaptados y tenían capacidad para cinco pasajeros. El recorrido completo costaba 20 centavos, mientras que quienes descendían en Plaza Flores abonaban 10 centavos.

Los itinerarios tampoco eran definidos por un sistema de transporte formal como el actual. Eran los propios taxistas que impulsaron los “auto-colectivos” quienes establecían los recorridos y organizaban el servicio.

El crecimiento de los “auto-colectivos”

La iniciativa tuvo una rápida expansión y aquella primera línea llegó a reunir unas 40 unidades. Poco después apareció la línea 8, que conectaba Nazca y Rivadavia, en Flores, con Plaza de Mayo.

Con el tiempo, el sistema comenzó a incorporar vehículos diseñados específicamente para transportar pasajeros. En 1931 apareció la línea 26, que unía Parque Chacabuco con el Correo Central, y marcó un nuevo paso en la evolución del transporte.

Los nuevos modelos permitieron aumentar la cantidad de pasajeros y mejorar las condiciones de los vehículos.

Una curiosidad de los primeros años

En los comienzos del colectivo también era diferente la forma de pagar. El boleto se abonaba al descender, algo que hoy resulta llamativo frente a las modalidades de pago actuales.

La historia del colectivo continuó cambiando con el paso de las décadas hasta convertirse en uno de los principales medios de transporte urbano del país.

La fecha fue establecida oficialmente como Día del Colectivo en 2004, a través de una ley de la Ciudad de Buenos Aires. Desde entonces, cada 24 de septiembre la jornada sirve también para reconocer a quienes trabajan diariamente detrás de este servicio.