Cada 28 de agosto se celebra en Argentina el Día de la Ancianidad, una fecha que tiene su origen en una declaración realizada por Eva Perón en 1948, cuando presentó un conjunto de derechos destinados a proteger a las personas mayores y garantizarles mejores condiciones de vida.

La iniciativa surgió en un contexto en el que muchas personas de edad avanzada atravesaban situaciones de abandono y falta de protección. El denominado Decálogo de los Derechos de la Ancianidad buscó poner el foco en necesidades básicas como el acceso a una vivienda adecuada, la alimentación, la atención de la salud y el acompañamiento.

Los diez derechos de la ancianidad

La declaración presentada el 28 de agosto de 1948 contempló diez derechos fundamentales:

  • Derecho a la asistencia: establece que las personas mayores deben recibir protección y acompañamiento. Ante situaciones de abandono o desamparo, contempla la intervención del Estado.
  • Derecho a la vivienda: plantea el acceso a un espacio adecuado, seguro, higiénico y confortable, con las condiciones necesarias para preservar la salud.
  • Derecho a la alimentación: reconoce la necesidad de contar con una alimentación adecuada a la edad, el estado físico y las condiciones de salud de cada persona.
  • Derecho al vestido: garantiza el acceso a una vestimenta cómoda y apropiada para las necesidades individuales y las condiciones climáticas.
  • Derecho al cuidado de la salud física: contempla la asistencia necesaria para el cuidado del organismo, incluyendo tratamientos, medicamentos y actividades indicadas por profesionales.
  • Derecho al cuidado de la salud moral: reconoce la libertad para desarrollar la espiritualidad, practicar una religión y realizar actividades relacionadas con las propias convicciones y preferencias.
  • Derecho al esparcimiento: sostiene que las personas mayores deben disponer de momentos destinados al descanso, la recreación y el entretenimiento.
  • Derecho al trabajo: plantea la posibilidad de realizar actividades productivas cuando las condiciones físicas lo permitan, con el objetivo de conservar capacidades y fortalecer la autoestima.
  • Derecho a la expansión: defiende la libertad de pensamiento y expresión de las personas mayores, así como su posibilidad de continuar desarrollándose.
  • Derecho al respeto: establece que toda persona mayor merece consideración, respeto y un trato digno por parte de la sociedad.

Un antecedente en materia de derechos sociales

Los derechos proclamados en 1948 fueron incorporados posteriormente al marco de la Reforma Constitucional de 1949, impulsada durante el gobierno de Juan Domingo Perón. La declaración constituyó uno de los antecedentes de las políticas destinadas específicamente a la protección de las personas mayores en Argentina.

Con el paso de las décadas, la concepción sobre la vejez y sus derechos continuó evolucionando. En este sentido, cada 28 de agosto la fecha permite volver a poner en agenda la importancia de garantizar una vida digna, el acceso a la salud, la autonomía, la integración social y el respeto para las personas mayores.