Hace 69 años, una pequeña perra callejera se convirtió en protagonista de uno de los episodios más recordados de la exploración espacial. Su nombre era Laika y el 3 de noviembre de 1957 fue enviada al espacio a bordo del Sputnik 2, una nave de la Unión Soviética que la convirtió en el primer animal en orbitar la Tierra.

Su historia comenzó en las calles de Moscú, donde fue recogida y seleccionada para participar del programa espacial soviético. Su nombre original era Kudryavka, aunque pasó a ser conocida mundialmente como Laika, palabra rusa que puede traducirse como «ladradora».

La misión tuvo lugar menos de un mes después del lanzamiento del Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia. En plena carrera espacial con Estados Unidos, la Unión Soviética buscaba avanzar en sus investigaciones y obtener información sobre cómo reaccionaba un organismo vivo fuera de la Tierra.

Para eso, Laika fue entrenada y acondicionada para viajar en una pequeña cabina dentro del Sputnik 2. Durante el vuelo, distintos instrumentos registraban sus signos vitales y permitían estudiar los efectos del lanzamiento y de las condiciones del espacio sobre su organismo.

Un viaje sin posibilidad de regreso

Aunque su lanzamiento fue considerado un avance científico, la misión tenía una particularidad que marcaría su destino: la nave no contaba con un mecanismo para regresar a la Tierra.

Laika murió pocas horas después del despegue. Durante años, la versión oficial soviética sostuvo que había sobrevivido varios días, pero décadas más tarde se conocieron nuevos detalles sobre lo ocurrido.

La información revelada posteriormente indicó que el animal murió por el sobrecalentamiento de la cabina, sumado al estrés provocado por las condiciones del viaje y las fallas en el sistema de control térmico.

Un episodio que marcó la exploración espacial

La misión de Laika permitió obtener información sobre las respuestas fisiológicas de un ser vivo durante un vuelo orbital. Además, formó parte de los experimentos que precedieron a los primeros viajes espaciales tripulados.

Sin embargo, su historia también abrió un debate sobre los límites de la experimentación científica con animales y el costo de los avances tecnológicos.

Casi tres años después, la Unión Soviética consiguió enviar otros perros al espacio y recuperarlos con vida, en una nueva etapa de preparación para los vuelos humanos.

El 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio y orbitar la Tierra.

A 69 años de aquella misión, Laika continúa siendo recordada como un símbolo de los primeros pasos de la humanidad fuera del planeta y de los sacrificios que marcaron el comienzo de la era espacial.