Este sábado 31 de octubre se cumplirán 51 años del lanzamiento de Bohemian Rhapsody, una de las canciones más emblemáticas de Queen, la banda británica integrada por Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon.

Publicado en 1975 como sencillo del álbum A Night at the Opera, el tema rompió con las estructuras tradicionales de la música popular. Con casi seis minutos de duración, combinó pasajes de balada, arreglos operísticos y un potente segmento de hard rock, en una composición que tuvo a Freddie Mercury como autor.

Un éxito que desafió las reglas

La extensión de la canción y su estructura poco convencional generaron dudas sobre su potencial para la radio. Sin embargo, Queen decidió mantener la composición completa, sin eliminar sus diferentes secciones.

La apuesta tuvo resultado: Bohemian Rhapsody alcanzó el primer puesto del ranking británico a fines de noviembre de 1975 y permaneció durante nueve semanas consecutivas en la cima. Además, se convirtió en el sencillo navideño número uno de ese año en el Reino Unido.

Un videoclip que marcó una época

Otro de los aspectos que contribuyeron a su trascendencia fue su video promocional. Filmado en noviembre de 1975 bajo la dirección de Bruce Gowers, el clip mostró a los cuatro integrantes de Queen mediante una puesta visual que acompañaba el carácter teatral de la canción.

La producción se convirtió en una referencia para la industria musical y ayudó a consolidar el videoclip como una herramienta central para promocionar canciones. Décadas después, en julio de 2019, el video oficial superó los mil millones de reproducciones en YouTube, convirtiéndose en el primer videoclip anterior a la década de 1990 en alcanzar esa cifra en la plataforma.

Un clásico que atraviesa generaciones

El impacto de Bohemian Rhapsody no quedó limitado a su lanzamiento. En 1991, tras la muerte de Freddie Mercury, el sencillo volvió a publicarse y regresó al primer puesto de las listas británicas, donde permaneció otras cinco semanas.

A más de medio siglo de su estreno, la canción sigue siendo una pieza distintiva del repertorio de Queen. Su combinación de estilos, sus armonías vocales y su construcción musical la convirtieron en una obra que trascendió su época y continúa conectando con nuevas generaciones de oyentes.