Cada 1 de febrero, organizaciones y asociaciones defensoras de los derechos animales se unen para conmemorar el Día Mundial del Galgo. Esta fecha tiene como objetivo sensibilizar sobre las condiciones de vida de estos perros y visibilizar las crueles prácticas que muchos de ellos sufren, especialmente en España, donde el galgo es utilizado de manera intensiva en la caza. La iniciativa busca dar a conocer las condiciones de abuso a las que se ven sometidos y fomentar la adopción como una alternativa a la explotación.

El galgo, una raza conocida por su velocidad y agilidad, es comúnmente empleado en actividades cinegéticas, especialmente para la captura de conejos y aves. Sin embargo, una vez que los galgos dejan de ser útiles para los cazadores, su destino suele ser trágico. En muchos casos, son abandonados o sacrificados de forma brutal, lo que generó un gran debate sobre la ética de la caza con perros y el maltrato animal asociado. Por eso, el Día Mundial del Galgo  se erige como una fecha clave para llamar la atención sobre la necesidad de poner fin a esta práctica.

La fecha de su celebración, el 1 de febrero, coincide con el final de la temporada de caza en España, cuando muchos cazadores deshacerse de los perros que consideran “viejos” o “no aptos” para cazar. Esta es una de las razones por las que este día tiene una gran relevancia, ya que pone en evidencia la crueldad de un sistema que usa a los galgos y otros perros de caza como objetos desechables. Además del galgo español, también se utilizan otras razas como el podenco, el presa canario y el sabueso español, entre otras, que sufren la misma suerte.

A lo largo de sus vidas, los galgos pasan por entrenamientos extremadamente duros, a menudo siendo atados a vehículos para que corran a gran velocidad. Aquellos que no cumplen con los estándares de rendimiento de los cazadores son abandonados o sacrificados. Esta situación crea un ciclo de maltrato que persiste generación tras generación, dejando a los perros emocional y físicamente devastados. Aunque algunos casos mejoraron gracias a la intervención de asociaciones protectoras, la situación sigue siendo alarmante.

Uno de los aspectos más impactantes del Día Mundial del Galgo es que, si bien algunas asociaciones lograron rescatar a estos animales, muchos de ellos llegan a los refugios tan traumatizados que necesitan largos procesos de rehabilitación antes de poder ser adoptados. Estos perros, que durante años fueron tratados como herramientas, ahora deben aprender a confiar nuevamente en los seres humanos. La adopción se presenta como una de las pocas alternativas para salvar sus vidas y ofrecerles una oportunidad de vivir en un hogar lleno de amor y respeto.

Aunque el Día Mundial del Galgo es una jornada para visibilizar el sufrimiento de estos animales, también es una oportunidad para promover cambios en la legislación y la cultura social. El clamor de la sociedad española y de activistas internacionales es claro: la caza con perros debe prohibirse de una vez por todas. Solo así se podrá garantizar un futuro libre de maltrato para los galgos y todas las razas utilizadas para cazar.