Un estudio realizado por el Instituto de Salud Socioambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) encendió una nueva alerta sobre los efectos de la exposición a agroquímicos en comunidades rurales de Santa Fe. La investigación detectó que los abortos espontáneos durante el primer trimestre del embarazo aumentaron 2,4 veces en una década en nueve localidades de la región vinculadas a la producción agrícola intensiva.

El relevamiento fue realizado en Acebal, Arteaga, Chabás, Luis Palacios, San Genaro, Sastre, Timbúes, Villa Eloísa y San Jorge, localidades donde gran parte del territorio está destinado a cultivos tratados con plaguicidas.

El trabajo, publicado en la Revista de Salud Pública de la Universidad Nacional de Córdoba, analizó los datos aportados por 6.497 mujeres de entre 18 y 70 años, quienes respondieron sobre antecedentes de abortos espontáneos e hipotiroidismo entre los años 2008 y 2018.

Durante ese período se registraron 2.870 embarazos, de los cuales 2.501 finalizaron en nacimientos y 369 en pérdidas gestacionales. De ese total, 285 abortos ocurrieron durante el primer trimestre, considerado por los especialistas como una etapa de mayor vulnerabilidad frente a contaminantes ambientales.

El aumento fue mayor entre mujeres jóvenes

Según los resultados del estudio, la proporción de abortos espontáneos en el primer trimestre se incrementó 2,4 veces en promedio durante la década analizada. Sin embargo, el dato que más llamó la atención de los investigadores fue el impacto en mujeres menores de 30 años, donde la cifra se triplicó, pasando del 4,1% al 12,8%.

En mujeres mayores de 31 años, el aumento también fue significativo: pasó del 11,1% al 19,8%.

Los investigadores señalaron que la situación observada en estas localidades santafesinas contrasta con otros países donde las tasas de pérdidas gestacionales se mantuvieron estables o incluso disminuyeron en los últimos años.

Una problemática vinculada al modelo agroindustrial

Desde el Instituto de Salud Socioambiental remarcaron que el objetivo del estudio fue aportar información epidemiológica sobre una problemática de la que existían pocos registros oficiales.

“El aumento de pérdidas de embarazo ocurre sobre todo en el primer trimestre, que es el de mayor vulnerabilidad ante la exposición a tóxicos ambientales como son los plaguicidas”, explicó Facundo Fernández, médico e investigador del equipo.

Los autores del trabajo plantearon que los resultados respaldan la hipótesis de que el incremento de abortos espontáneos podría estar relacionado con la expansión de un modelo productivo basado en el uso intensivo de agroquímicos.

“Los plaguicidas y la disrupción endócrina vinculada a ellos son un problema de salud pública cada vez más relevante en nuestra región, especialmente en pueblos donde la exposición es mayor por la cercanía con las zonas productivas”, señalaron.

También creció el hipotiroidismo

El estudio también analizó la evolución del hipotiroidismo en las mismas nueve localidades y detectó un crecimiento de 2,5 veces entre 2008 y 2018.

La investigación indicó que las mujeres con hipotiroidismo presentaron un 40% más de probabilidades de sufrir un aborto espontáneo durante el primer trimestre respecto de quienes no tenían esa patología.

Advertencias y límites del estudio

Los investigadores aclararon que una de las limitaciones del trabajo fue no contar con mediciones directas de exposición a plaguicidas, como análisis de glifosato u otros productos químicos en sangre u orina.

Sin embargo, indicaron que distintos estudios muestran que los contaminantes pueden dispersarse en el ambiente y afectar a toda la población de una localidad, más allá de la distancia exacta con los campos fumigados.

El informe fue definido por sus autores como el primer trabajo sanitario que describe el perfil epidemiológico de la salud reproductiva en la Región Agroindustrial de Santa Fe.

En sus conclusiones, los investigadores afirmaron que la expansión del modelo agroindustrial y el uso creciente de plaguicidas podrían estar generando impactos negativos en la salud reproductiva de las comunidades rurales, reflejados en el aumento sostenido de abortos espontáneos durante el período analizado.