El conflicto por la desregulación del servicio de practicaje mantiene en tensión a la actividad portuaria argentina y afecta especialmente a los puertos del Gran Rosario. En las últimas horas, Prefectura Naval Argentina intimó a 536 profesionales de practicaje y pilotaje a retomar sus tareas de manera inmediata, bajo advertencia de sanciones administrativas y posibles acciones judiciales.
La medida fue formalizada mediante un edicto publicado en el Boletín Oficial y alcanza a todos los prácticos y pilotos incluidos en el listado oficial de profesionales habilitados. Desde Prefectura señalaron que quienes no cumplan con la intimación podrían incurrir en faltas graves y que las acciones que afecten la seguridad de la navegación o el funcionamiento del transporte podrían derivar en denuncias penales.
El conflicto comenzó luego de la entrada en vigencia del Decreto 690/2026, impulsado por el Gobierno nacional, que modificó el régimen que regula la actividad desde 1991. La normativa establece cambios como la apertura del registro de prácticos, la eliminación de cupos, la libre contratación de prestadores, modificaciones en las exigencias para nuevas habilitaciones y la posibilidad de que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación establezca tarifas máximas.
Ante esta medida, los profesionales del sector resolvieron dejar de tomar nuevos servicios y denunciaron que la flexibilización pone en riesgo la seguridad de la navegación en vías complejas como la Hidrovía Paraná-Paraguay. Sostienen que el practicaje requiere una formación especializada y que reducir controles podría generar mayores riesgos para buques de gran porte, el ambiente y las operaciones comerciales.
Desde el Gobierno, en cambio, defienden la desregulación bajo el argumento de que permitirá reducir costos logísticos, ampliar la competencia y eliminar restricciones que encarecían el servicio.
La protesta ya tiene impacto directo sobre el comercio exterior. Según datos del Centro de Navegación, alrededor de 140 buques permanecen demorados a la espera del servicio de practicaje, afectando el movimiento de granos, combustibles y otras cargas. Las terminales agroexportadoras del Gran Rosario se encuentran entre las zonas más perjudicadas por la paralización.
Además, se registraron desvíos de operaciones hacia puertos de Uruguay y Brasil, mientras cámaras empresarias reclaman la apertura de una mesa de diálogo entre el Gobierno, los prácticos, las agencias marítimas y los usuarios del sistema para encontrar una salida al conflicto.
Mientras tanto, el enfrentamiento entre los profesionales y las autoridades continúa y mantiene en alerta a uno de los principales corredores del comercio exterior argentino.