La posibilidad de que El Niño vuelva a generar un escenario de lluvias por encima de lo habitual comienza a ser seguida con atención por las comunidades que viven a la vera del río Paraná. En la región, donde la pesca forma parte de la economía cotidiana de numerosas familias, el eventual aumento del nivel de los cursos de agua podría complicar una actividad que depende directamente de las condiciones del río.
Frente a este panorama, desde la Asociación de Pescadores anticiparon que llevarán un planteo al Gobierno de Santa Fe para que se contemple una asistencia económica de emergencia para los trabajadores del río que no puedan desarrollar sus tareas con normalidad.
El pedido será presentado ante el Consejo Provincial Pesquero, donde los representantes del sector buscarán discutir medidas preventivas antes de que las condiciones climáticas puedan afectar los ingresos de las familias que dependen de la actividad.
Una actividad que depende directamente del río
Para los pescadores, una crecida no implica solamente tener que modificar sus lugares habituales de trabajo. El aumento del caudal puede transformar las condiciones de navegación, dificultar el acceso a determinados sectores y modificar la ubicación del pescado.
También podrían verse afectados los espacios utilizados habitualmente para la pesca de arrastre. El movimiento del agua, el rebalse de zonas bajas y el traslado de árboles y otros elementos provenientes de las islas pueden convertir algunos sectores en lugares de mayor riesgo.
A esto se suma otro factor: Con mayor cantidad de agua, el pescado puede dispersarse, haciendo más difícil obtener capturas y reduciendo los ingresos de quienes salen diariamente al río.
Por eso, desde el sector sostienen que, si las condiciones no permiten trabajar de manera segura, debe existir una alternativa que evite que los pescadores tengan que exponerse para poder llevar dinero a sus hogares.
La preocupación llega a las localidades costeras
El reclamo tiene especial importancia para los pueblos de la región vinculados al Paraná y sus islas. Allí, la pesca representa mucho más que una actividad laboral: forma parte de la identidad de las comunidades y sostiene directa o indirectamente a numerosas familias.
En ese contexto, una interrupción prolongada de la actividad podría tener consecuencias económicas que excedan al propio pescador, alcanzando a quienes participan de la comercialización y de toda la cadena vinculada al recurso.
Desde la Asociación de Pescadores plantean que el Estado debería anticiparse a esa situación y disponer una herramienta de asistencia para los trabajadores que eventualmente deban permanecer en tierra.
Una oportunidad para el recurso ictícola
Aunque el posible impacto económico genera preocupación, desde el sector también observan un aspecto favorable en caso de que se produzca un período de mayor disponibilidad de agua.
Según explicó Jesús Pérez, representante de la Asociación de Pescadores, los meses de primavera coinciden con una etapa importante para la reproducción de distintas especies, por lo que un escenario de mayor caudal podría favorecer el desove y contribuir a la recuperación del recurso ictícola.
La mirada resulta especialmente relevante en una actividad que desde hace años discute la necesidad de preservar las poblaciones de peces y garantizar la continuidad de la pesca.
El pedido que llegará al Consejo Provincial Pesquero
El ingreso de emergencia no será el único tema que los pescadores buscarán poner sobre la mesa. También volverán a reclamar por el plan de reconversión pesquera, una iniciativa que contempla herramientas para fortalecer a las instituciones y generar alternativas para el sector.
Desde la Asociación cuestionan que, pese a las reuniones mantenidas con funcionarios provinciales, todavía existan proyectos pendientes de concreción.
Así, mientras el escenario climático comienza a ser monitoreado, los pescadores buscan anticiparse a las dificultades y conseguir respuestas antes de que una eventual crecida afecte el trabajo cotidiano.
En las comunidades costeras, donde el río marca los tiempos y también los ingresos de muchas familias, el pedido es concreto: si llega un período en el que salir a pescar implica un riesgo o directamente no resulta posible, quieren contar con una ayuda económica que les permita atravesarlo sin poner en juego su seguridad.