La crecida del río Paraná no solo modifica el paisaje de las islas y las costas: también puede cambiar el comportamiento de la fauna que habita esos ambientes. Cuando el agua cubre sus refugios habituales, algunos animales se desplazan hacia sectores elevados y pueden aparecer en patios, terrenos y áreas urbanizadas de las localidades ribereñas de Santa Fe.
La situación fue explicada por Alejandro Giraudo, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Conicet, quien advirtió que estos encuentros pueden volverse más frecuentes durante las inundaciones. Entre los animales que buscan resguardarse se encuentran serpientes, escorpiones y roedores. También pueden desplazarse mamíferos y reptiles de mayor tamaño, como comadrejas, lagartos y ciervos axis.
El movimiento de estas especies no significa que busquen acercarse a las personas. En general, intentan alejarse del agua y encontrar un lugar donde permanecer hasta que mejoren las condiciones de su ambiente.
Qué hacer ante la aparición de una serpiente
Uno de los principales riesgos durante las crecientes es encontrarse con una serpiente en un patio, un camino o cerca de una vivienda. Frente a esa situación, la recomendación es mantener distancia y no intentar atraparla, tocarla ni matarla.
El investigador remarcó que acercarse o intentar ahuyentar al animal por la fuerza puede provocar una reacción defensiva. Si aparece dentro de una casa o en un espacio concurrido, lo adecuado es evitar el contacto y solicitar asistencia a las autoridades locales.
También es importante no intentar identificar la especie acercándose demasiado. Algunas serpientes pueden ser venenosas y una persona sin conocimientos específicos podría exponerse a una mordedura.
En caso de sufrir una mordedura o picadura, se debe acudir inmediatamente a un centro de salud.
Cómo preparar patios y viviendas
En los sectores cercanos al Paraná, algunas medidas sencillas pueden ayudar a disminuir las posibilidades de encuentros con animales silvestres.
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Mantener el pasto corto: permite observar mejor el terreno y detectar la presencia de animales.
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Retirar escombros y acumulaciones: pilas de ladrillos, leña y otros materiales pueden convertirse en refugios.
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Mejorar la iluminación exterior: ayuda a advertir la presencia de animales durante la noche.
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Usar botas y guantes adecuados: especialmente al trabajar en terrenos húmedos o afectados por el agua.
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Alejar a las mascotas de las zonas inundables: los perros pueden acercarse a olfatear una serpiente y sufrir mordeduras.
Estas medidas forman parte de las recomendaciones preventivas difundidas por el especialista para reducir riesgos sin recurrir a la eliminación indiscriminada de fauna.
Por qué no hay que matar a los animales
El temor que genera la presencia de serpientes y otras especies puede llevar a algunas personas a intentar eliminarlas. Sin embargo, Giraudo advirtió que esta práctica no es aconsejable y puede generar nuevos problemas.
Los animales silvestres cumplen funciones dentro del ecosistema. Algunas serpientes, por ejemplo, se alimentan de roedores, mientras que otras especies participan en el control natural de sus poblaciones.
Por eso, la recomendación es evitar el contacto, permitir que los animales se alejen cuando no representan un peligro inmediato y pedir asistencia si es necesario retirarlos de una vivienda.
En las localidades ribereñas del sur santafesino, donde el río forma parte de la vida cotidiana, conocer cómo actuar ante estos encuentros puede ayudar a proteger tanto a los vecinos como a la fauna. Durante una crecida, la precaución principal es mantenerse fuera de los sectores inundables y no intentar manipular animales que buscan refugio fuera de su hábitat habitual.