El Paraná comenzó a cambiar su tendencia y los aportes que llegan desde la cuenca alta podrían traducirse en una creciente mayor durante los próximos días. El Instituto Nacional del Agua (INA) y el Centro de Informaciones Meteorológicas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral ubican la altura del río en 2,47 metros, con tendencia en ascenso.

Para Rosario, las proyecciones del INA estiman una altura de entre 2,81 y 3,25 metros para el 30 de septiembre, mientras que hacia el 6 de octubre el nivel podría ubicarse entre 3,30 y 3,50 metros.

No se trataría de una crecida abrupta como las que pueden producirse en las Cataratas del Iguazú y el Alto Paraná, sino de un aumento progresivo producto de los mayores aportes que vienen desde aguas arriba.

Lluvias, represas y suelos húmedos: las causas de la suba

El repunte del Paraná no se explica principalmente por las precipitaciones sobre Rosario, sino por las lluvias acumuladas durante agosto y comienzos de septiembre en distintos sectores de la Cuenca del Plata.

La observadora meteoróloga Vanessa Balchunas explicó que las precipitaciones registradas en el Alto Paraná y el río Iguazú ya superaron los 100 milímetros durante septiembre. A esto se suma que el Iguazú presenta un caudal superior a los 4.000 metros cúbicos por segundo, favoreciendo el aporte de agua hacia el sistema.

También tienen incidencia las descargas de las grandes represas. Itaipú escurre cerca de 12.000 metros cúbicos por segundo, mientras que Yacyretá descarga más de 19.000 metros cúbicos por segundo.

El otro factor es el estado de los suelos. Después de un agosto lluvioso, la humedad acumulada reduce la capacidad de absorción y hace que una mayor cantidad de agua continúe escurriendo.

En este escenario también aparece El Niño, un fenómeno climático que favorece mayores precipitaciones en buena parte de la región y que adquiere especial importancia en la cuenca alta, donde se generan los aportes que luego descienden hacia el tramo argentino del Paraná.

De acuerdo con la estimación de Balchunas, esta combinación de factores podría permitir una recuperación de entre 30 y 40 centímetros sobre los niveles actuales, llevando el río por encima de los 3,30 y 3,40 metros.

Juan Borus, referente del INA, explicó que el agua que desciende desde Corrientes hacia el sur elevará los niveles a lo largo del tramo argentino del Paraná. Para Rosario, estimó que hacia fines de septiembre y comienzos de octubre el río podría estabilizarse entre 3 y 3,20 metros.

Una región que ya viene tomando precauciones

El posible cambio en el comportamiento del río llega a una región que desde hace meses viene trabajando sobre distintos escenarios vinculados al fenómeno de El Niño.

En Pueblo Andino, el cuartel de Bomberos Voluntarios fue sede de una reunión del Grupo de Coordinación de Emergencia Zonal, con participación de instituciones y localidades de la zona. Allí se trabajó sobre planes de emergencia y contingencia, protocolos ante tormentas e inundaciones y mecanismos de coordinación para una eventual situación de riesgo. También se analizó especialmente el comportamiento del río Carcarañá y los niveles de alerta para la localidad.

El antecedente también involucra a Oliveros, cuyos Bomberos participaron de la elaboración de planes de emergencia y contingencia junto a Pueblo Andino. Además, la localidad aparece dentro de los sectores contemplados en la planificación hídrica provincial frente a un escenario de mayores lluvias y riesgo de anegamientos.

En Monje, la prevención tomó una forma concreta con la conformación de un comité de crisis. La localidad estableció protocolos específicos para afrontar lluvias y vientos intensos y otro para posibles inundaciones, además de definir un punto de reunión, mecanismos de evacuación y un relevamiento de los recursos disponibles en las instituciones. En ese momento, la atención estaba puesta también en el crecimiento del río Coronda.

Y en Barrancas, se realizó una jornada destinada a brindar información a los vecinos sobre El Niño y sus posibles efectos en la región. Allí se abordaron escenarios de precipitaciones intensas, crecidas y anegamientos, junto con medidas de prevención y respuesta tanto individuales como comunitarias.

El Paraná y la presencia de Prefectura en la zona

En este corredor ribereño, Prefectura Naval Argentina tiene presencia a través de la Prefectura San Lorenzo, cuya jurisdicción comprende un tramo del Paraná entre los kilómetros 435 y 495, además de la margen derecha del río Coronda.

La evolución del nivel del río resulta especialmente relevante para las localidades vinculadas al Paraná, tanto por la navegación como por las distintas actividades que se desarrollan en el corredor costero.

Por eso, mientras los organismos hídricos siguen las proyecciones de la creciente, en la región el escenario se analiza junto con los planes de prevención que distintas localidades ya pusieron en marcha frente a la posibilidad de lluvias más intensas.

Los antecedentes de las grandes crecientes

El Paraná tiene antecedentes recientes de importantes variaciones de nivel. En enero de 2016, la altura en Rosario alcanzó los 5,49 metros. En 2023, en tanto, la última creciente importante estuvo cerca de los 5 metros.

Los valores proyectados actualmente todavía están por debajo de aquellas marcas. Sin embargo, el nivel que finalmente alcance el río dependerá de las lluvias y de los nuevos aportes que continúen llegando desde la cuenca alta.

Después de años de bajantes, el Paraná vuelve a subir y la región ya tiene desplegadas distintas herramientas de prevención para afrontar un escenario en el que las lluvias y el comportamiento de los ríos vuelven a ocupar un lugar central.