Un histórico ombú que formaba parte del paisaje de Puerto Gaboto cayó en los últimos días, luego de sufrir un deterioro interno que, según relataron vecinos, se habría agravado hasta que los fuertes vientos terminaron por derribarlo.

El ejemplar estaba ubicado sobre avenida Alameda, en una de las bajadas hacia el río Coronda, y se destacaba por su gran tamaño, sus raíces expuestas y su amplia copa. Su presencia acompañó durante años a quienes recorrían la costa y se convirtió en una postal reconocida de la localidad.

Un gigante que marcó el paisaje costero

La caída del ombú dejó al descubierto el cambio que puede experimentar un lugar cuando desaparece uno de sus elementos más característicos. Aunque no se conoce con exactitud su antigüedad, sus dimensiones despertaron interrogantes sobre cuántos años llevaba creciendo a orillas del río.

Una estimación difundida por vecinos plantea que podría haber tenido entre 80 y 150 años, aunque no existen estudios que permitan confirmar esa edad. De ser así, el ejemplar habría comenzado a crecer entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX.

El ombú, cuyo nombre científico es Phytolacca dioica, es una especie originaria de Sudamérica que se distingue por su gran porte, sus raíces prominentes y su estructura interna, con tejidos blandos y abundante contenido de agua.

Dos fotografías muestran el antes y el después

El impacto de la caída quedó reflejado en dos fotografías tomadas en el mismo lugar. La primera corresponde a septiembre de 2024 y muestra a un niño junto al enorme tronco, una imagen que permite dimensionar el tamaño que había alcanzado el ejemplar.

La segunda, registrada en octubre de 2026, muestra el lugar después de su caída. El contraste entre ambas imágenes refleja cómo cambió una parte del paisaje de la costa de Puerto Gaboto en poco más de dos años.

Un recuerdo que forma parte de la historia de Gaboto

Más allá de su valor natural, el ombú también representa una parte de la memoria de la comunidad. Como sucede con otros árboles añosos, su presencia pudo haber acompañado a distintas generaciones de vecinos, que lo vieron durante sus recorridas por la costa o lo reconocieron como un punto característico del lugar.

Por eso, la caída también abre la posibilidad de reconstruir su historia a través de los recuerdos de la comunidad.

La propuesta es que los vecinos compartan fotografías antiguas, anécdotas o información sobre el ombú que permitan conocer desde cuándo estaba allí y, si es posible, aproximarse a su verdadera antigüedad.

Aunque el viejo gigante ya no forma parte del paisaje costero, sus imágenes y los recuerdos de quienes lo conocieron pueden ayudar a conservar una parte de la historia de Puerto Gaboto.