Un sábalo capturado en Puerto Gaboto se convirtió en un caso de particular interés por las características de su crecimiento. El ejemplar permitió determinar con precisión su edad y comparar su tamaño con los registros disponibles para la especie en la baja cuenca del río Paraná.
El ejemplar fue registrado en junio de 2026, en el río Coronda, frente a Puerto Gaboto, Santa Fe. El pescador artesanal Gabriel Arévalo fue quien realizó la captura. El sábalo alcanzó una longitud de 85 centímetros y un peso de 13,85 kilos.
Lo más llamativo llegó después, con el análisis de los otolitos, unas pequeñas estructuras ubicadas en el oído interno de los peces que permiten determinar su edad a partir de las marcas de crecimiento acumuladas a lo largo del tiempo.
Para realizar el estudio, uno de los otolitos fue extraído y sometido a un corte transversal muy fino, de aproximadamente 0,1 milímetros, para luego ser fotografiado y analizar sus anillos de crecimiento. La interpretación permitió establecer que el ejemplar tenía 8 años de edad.
Eso significa que, al momento de su captura en 2026, habría nacido aproximadamente en 2018. Según la información difundida sobre el caso, ese año se caracterizó por condiciones hidrológicas favorables para el éxito reproductivo de la especie, particularmente por la altura alcanzada por el río.
Un tamaño fuera de lo habitual para su edad
La edad determinada vuelve todavía más particular al ejemplar de Gaboto. Según la curva de crecimiento utilizada para comparar los datos, un sábalo de 8 años suele encontrarse con mayor frecuencia entre los 35 y los 55 centímetros.
El ejemplar hallado en Puerto Gaboto, con sus 85 centímetros, se encuentra muy por encima de ese rango habitual para esa edad.
La misma referencia muestra, además, que existen casos excepcionales de ejemplares de entre 20 y 24 años que pueden medir apenas entre 50 y 60 centímetros o menos. Es decir, la edad cronológica no determina por sí sola el tamaño que alcanzará un pez.
Ese comportamiento permite hablar de plasticidad fenotípica del crecimiento: individuos de una misma especie y edad pueden desarrollarse a ritmos muy diferentes dependiendo de las condiciones ambientales, la disponibilidad de alimento y otros factores.
La edad no se puede calcular solamente mirando el tamaño
El caso de Puerto Gaboto también sirve para explicar por qué las estimaciones realizadas únicamente a partir de fotografías o del tamaño de un sábalo no permiten conocer con certeza su edad.
El crecimiento no es igual para todos los ejemplares. Hay peces que pueden alcanzar grandes tamaños en pocos años, mientras que otros permanecen pequeños durante mucho más tiempo. Por eso, para determinar la edad con precisión se necesita recurrir a estructuras como los otolitos.
Las marcas que se observan en ellos se forman a partir de los cambios estacionales en el crecimiento. Durante períodos con mejores condiciones ambientales y mayor disponibilidad de alimento, el desarrollo es más rápido; cuando las condiciones son menos favorables, el crecimiento disminuye y las capas que se depositan son diferentes. La lectura de esas marcas permite reconstruir la edad del ejemplar.
Un caso que ayuda a entender al sábalo del Paraná
El caso del sábalo de Gaboto también puede compararse con una investigación científica de gran escala. El informe “Crecimiento en sábalo (Prochilodus lineatus) en la baja cuenca del río Paraná”, publicado en 2022, analizó 8.088 ejemplares obtenidos durante 50 campañas de pesca experimental realizadas entre 2007 y 2019.
El trabajo, elaborado por Jorge Liotta, Pablo Arrieta, Danilo Demonte y Darío Colautti, permitió estudiar la relación entre edad y talla y mostró precisamente esa importante variabilidad en el crecimiento de la especie.
Por eso, los 85 centímetros y 8 años del ejemplar de Puerto Gaboto no son simplemente dos números. Juntos muestran una situación poco frecuente dentro de los registros conocidos y permiten observar, en un caso concreto, cómo las condiciones del ambiente pueden influir en el desarrollo de un pez.
El hallazgo ocurrió en el río Coronda, en el área de Puerto Gaboto, una zona profundamente vinculada al sistema del río Paraná y a la actividad pesquera de la región.
Así, aquel ejemplar que salió del agua en junio dejó algo más que una captura: permitió reconstruir parte de su historia desde el momento en que nació, probablemente en 2018, hasta los 85 centímetros y casi 14 kilos con los que fue registrado ocho años después.
El análisis y la interpretación de los otolitos estuvieron acompañados técnicamente por el ictiólogo Jorge Liotta, mientras que las imágenes y la información del caso fueron difundidas por Guía de Peces Paraná.