La fecha fue establecida en homenaje a Mario del Tránsito Cocomarola, uno de los grandes referentes del chamamé, quien falleció el 19 de septiembre de 1974. La jornada busca reconocer y mantener vigente una expresión musical que forma parte de la identidad cultural del litoral argentino.

Y si hay algo que caracteriza a nuestra región es precisamente ese vínculo permanente con la música, el río y las historias que se transmiten de generación en generación.

En Puerto Gaboto, esa identidad tiene una voz propia: la de Rufino Conde, conocido como “El Islero”. Músico, cantor, compositor, pescador y constructor de instrumentos, Conde hizo de la vida junto al Paraná una fuente permanente de inspiración para sus canciones.

Aunque nació en Las Cuevas, Entre Ríos, su historia está profundamente vinculada con Puerto Gaboto y con la región. Desde pequeño estuvo relacionado con la vida de las islas y con las costumbres de las comunidades ribereñas, experiencias que luego trasladó a su obra artística.

Su repertorio recorre distintos géneros de la música popular, entre ellos zambas, chacareras, valses y chamamés. La chamarrita también ocupa un lugar central en su identidad musical, reflejando ese entramado cultural que une a las comunidades de ambas orillas del río.

En sus canciones aparecen el Paraná, los pescadores, las islas, los amigos y las escenas cotidianas de una región que tiene en el río uno de sus principales protagonistas. No se trata solamente de paisajes: son historias, recuerdos y formas de vida que forman parte de la memoria de los pueblos.

La música como identidad de la región

La obra de Rufino Conde permite mirar el chamamé desde una perspectiva cercana: la de los músicos que mantienen viva la cultura desde los pueblos y las comunidades de nuestra región.

A través de sus canciones, “El Islero” recupera palabras, personajes y situaciones propias de la vida ribereña. Su música funciona así como una forma de preservar una identidad que muchas veces se transmite de manera oral y que encuentra en las canciones una manera de permanecer.

En los últimos años, Conde también profundizó su vínculo con el chamamé. Entre sus trabajos se encuentra “Profecía del Chamamé”, una composición en la que vuelve a poner en primer plano la amistad, el río y la identidad litoraleña.

La canción se suma a una extensa producción artística que tiene como punto de partida las experiencias acumuladas a lo largo de su vida. Según registros sobre su trayectoria, el músico cuenta con más de 700 canciones.

Un artista que cuenta nuestra historia

En una fecha que pone al chamamé en el centro de la escena nacional, la región también tiene motivos para celebrar sus propias voces.

Porque el género no vive únicamente en los grandes escenarios ni en las historias de sus referentes más reconocidos. También está presente en los pueblos, en las reuniones familiares, en las fiestas populares y en las guitarras de quienes mantienen viva la tradición.

En Puerto Gaboto, esa historia tiene en Rufino Conde a uno de sus protagonistas. Su recorrido artístico está atravesado por la región y por una manera particular de entender la música: como una forma de contar quiénes somos, de dónde venimos y qué historias permanecen a orillas del Paraná.

En este Día Nacional del Chamamé, la región vuelve a encontrarse con una música que también habla de ella. Y en la voz de “El Islero”, el río, las islas y la vida de nuestra gente siguen transformándose en canciones.