Por el profesor Ricardo Celaya

Aquella mañana del 15 de septiembre de 1976 Pueblo Andino despertó conmocionado; los habitantes no podían digerir el trágico final de aquella joven que unos días antes había huido de su casa y encontrado la muerte en forma violenta a pocos kilómetros del ingreso al pueblo. Cuando la chica se apareció como un fantasma que no volvía de ninguna muerte, sino nuevamente a su casa, las preguntas fueron ineludibles: ¿Quién estaba entonces en el féretro? ¿Qué había pasado? Atónitos y sin respuestas, los andinenses la sepultaron como NN.

Un día antes, la estudiante entrerriana María Victoria Gazzano de 21 años había sido marcada desde un Ford Falcon mientras caminaba a pocas cuadras de su casa en Rosario. Un grupo de hombres vestidos de civil se le abalanzaron y la empujaron dentro del vehículo, sin que ella pudiera alcanzar a reaccionar.

Posteriormente, a la madrugada siguiente, mientras María Victoria era velada erróneamente, un grupo de uniformados que se presentaron como “de la policía” irrumpieron en la casa familiar de los Gazzano, frente al parque que lleva el mismo nombre, en Paraná, y se llevaron a su padre y su hermano para interrogarlos. Estuvieron un rato revolviendo la casa; en pocas palabras, la dieron vuelta.

María Victoria Gazzano había nacido en Paraná el 26 de agosto de 1955 y era la mayor de dos hijos del matrimonio de José Alejandro Gazzano y Lidia Argentina Bertos. Completó sus estudios secundarios en el Instituto Cristo Redentor donde fue una alumna destacada. Era una católica practicante porque no sólo asistía regularmente a la parroquia San José Obrero –cuyo solar fue donado por la familia Gazzano- sino que trabajaba como misionera con las Hermanas Franciscanas que seguían el ideario de la Teología para la Liberación llevada adelante por el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM). Al momento de su desaparición era militante de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y cursaba el cuarto año de la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional de Rosario.

Después de varias décadas sus restos, que estaban como NN, fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en 2011 y luego fueron restituidos al cementerio municipal de Paraná, Entre Ríos, donde hubo un acto en su memoria. Su prima, María Lux Piérola, contó que en el mismo, las compañeras del secundario hablaron del compromiso de María Victoria y señalaron que ella siempre decía que cuando se recibiera de arquitecta iba a darle vivienda a todos los que la necesitaran.

Las influencias de su formación religiosa y las inquietudes por los conflictos sociales terminaron marcando los rasgos de la personalidad de María Victoria. Este caso nos refleja que nuestra región y, especialmente, los pueblos no estuvieron exentos del terrorismo de estado. Así lo demuestran las 25 víctimas del cordón industrial. Pese a los intentos de ocultar su identidad durante varias décadas, de ser protagonista incluso de un confuso velatorio, María Victoria constituye, justamente, una victoria de la memoria, tan pequeña como significativa.

María Victoria Gazzano permaneció como NN entre 1976 y 2011 en el cementerio comunal de Pueblo Andino

*Información brindada por el Espacio por la Memoria, Verdad y Justicia del Cordón Industrial