Tiene apenas 19 años, pero ya sabe hacia dónde quiere ir. Gastón Fernández, vecino de Pueblo Andino y conocido artísticamente como Gastonfer, encontró en la música una pasión que comenzó a crecer desde chico y que hoy busca convertir en un proyecto de vida.
Su historia llegó a IRÉ inicialmente por una acción solidaria. Tiempo atrás, Gastón impulsó una colecta para ayudar a José, un vecino de Andino que atravesaba una situación complicada y necesitaba recursos para continuar con la elaboración y venta de comidas caseras. El video se difundió en redes y permitió ampliar el alcance de la iniciativa.
Pero detrás de aquella acción había otra historia para contar: la de un joven que toca el acordeón, canta, compone sus propias canciones y sueña con vivir de la música.
Del acordeón de su abuelo a los escenarios
El vínculo de Gastón con la música tiene una raíz familiar. Su abuelo fue acordeonista durante su juventud y fue quien le acercó el instrumento que terminaría convirtiéndose en una de sus principales herramientas.
Hace aproximadamente cuatro años comenzó a aprender por su cuenta, principalmente con tutoriales de internet. La falta de un profesor especializado en acordeón lo llevó a buscar otras alternativas hasta que finalmente comenzó a estudiar con Oscar Antunia, de Barrancas.
“El acordeón lleva su tiempo, como todo instrumento. Hay que dedicarle mucho, estudiar y practicar”, explicó durante la entrevista con IRÉ.
La elección del instrumento tampoco es casual. Gastón reconoce que no hay tantos acordeonistas en la actualidad, aunque destaca que en la región también están apareciendo nuevos músicos interesados en mantener vivo ese sonido característico de la cumbia santafesina.
Una oportunidad inesperada que lo llevó a Pasión de Sábado
Uno de los momentos que marcó su todavía corta trayectoria ocurrió cuando recibió una propuesta inesperada.
Mientras todavía estaba ganando confianza con el acordeón, una banda de cumbia de San Jorge se contactó con él porque necesitaban con urgencia un acordeonista para sus presentaciones. Tenía que aprender alrededor de 15 temas en pocos días.
Aceptó el desafío y se puso a estudiar.
La experiencia terminó llevándolo nada menos que a Pasión de Sábado, en Buenos Aires. Como todavía era menor de edad, viajó acompañado por su familia.
“Fuimos a Pasión de Sábado, tocamos y ahí me terminó de encantar la cumbia”, contó Gastón. La experiencia de compartir escenario y estar rodeado de diferentes grupos terminó de confirmar una decisión: quería apostar por la música.
Con el tiempo dejó aquella banda porque la distancia desde Andino hacía difícil sostener el proyecto. Entonces decidió empezar a formar su propio grupo con músicos de la zona.
Ensayos, cambios de integrantes y mucho esfuerzo fueron parte del proceso hasta llegar a la formación actual, con la que comenzó a presentarse en diferentes escenarios de la región.
De una historia de desamor a su primera canción propia
Gastonfer también escribe sus propias canciones. Su primer tema nació de una historia que le contó un amigo.
La experiencia de ese amigo se convirtió en inspiración y Gastón comenzó a trabajar la letra y la melodía. Primero con una guitarra, sentado en el living de su casa, fue construyendo la canción hasta transformarla en una cumbia.
El resultado fue “Tú fuiste mi gran amor”, su primera canción grabada en estudio.
La estrenó el 17 de diciembre de 2025, el día de su cumpleaños, y posteriormente realizó un videoclip que fue filmado íntegramente en Pueblo Andino, con imágenes en el circuito y en un campo de la localidad.
La canción habla de una separación y del deseo de recuperar un amor perdido. Una historia ajena que Gastón transformó en música y que, según contó, también le permitió descubrir que podía conectar con otras personas a través de sus composiciones.
“Cuando la gente lo escucha, el músico se da una autoseguridad de que lo que está haciendo está bien”, reflexionó.
Cumbia santafesina, acordeón y canciones para bailar
Además de “Tú fuiste mi gran amor”, Gastonfer cuenta con otros trabajos, entre ellos el cover “Batunguera” y “La Tomadora”, una canción propia, mucho más fiestera, inspirada en una amiga de Oliveros.
El tema nació con una intención clara: hacer bailar.
Gastón explicó que busca que sus canciones no sean únicamente románticas, sino que también tengan momentos de diversión y fiesta. La idea es que quienes vayan a verlo puedan olvidarse por un rato de sus problemas y disfrutar.
“Que la gente vaya a un baile o algún evento y que la hagamos bailar y se divierta, y se olvide de esos problemas un ratito. Ya para nosotros es un montón”, sostuvo.
Entre sus principales influencias aparecen Los Palmeras, Los Lirios y Leo Mattioli, además de otros referentes de la música santafesina.
Un joven artista que quiere hacer todo por sí mismo
Gastón no quiere quedarse solamente con tocar y cantar. También busca avanzar en el proceso de producción.
Entre sus próximos proyectos está la creación de un mini estudio en su casa, desde donde pretende componer, registrar y grabar su propia música.
A pesar de su corta edad, tiene claro que el camino artístico también está lleno de dificultades, frustraciones y aprendizajes. Por eso asegura que intenta quedarse con lo positivo de cada experiencia.
Fuera del escenario reconoce ser bastante tímido. Sin embargo, cuando toma el acordeón y sube a tocar, algo cambia.
“Me dicen: ‘Gastón, cuando te subís al escenario sos otro'”, contó entre risas.
Y quizás esa sea una de las claves de su historia: un joven de Pueblo Andino que encontró en un acordeón heredado de su abuelo una manera de expresarse, de encontrarse con los demás y de empezar a construir su propio camino.
Por ahora, Gastonfer recién está dando sus primeros pasos. Pero entre canciones propias, escenarios regionales y una banda que sigue creciendo, el sueño ya está en marcha.