Ante la posibilidad de un período con lluvias superiores a lo normal y eventos meteorológicos de mayor intensidad, las localidades de la región comenzaron a reforzar sus planes de contingencia y los mecanismos de respuesta ante emergencias. En ese contexto, la preparación anticipada resulta clave para reducir riesgos frente a posibles tormentas severas e inundaciones, especialmente en zonas cercanas al río Carcarañá.

El cuartel de Bomberos Voluntarios de Pueblo Andino fue escenario de una nueva reunión del Grupo de Coordinación de Emergencia Zonal, un espacio de trabajo que reúne a instituciones y organismos de la región con el objetivo de fortalecer la planificación y la capacidad de respuesta frente a situaciones de emergencia.

En esta oportunidad, el eje principal del encuentro estuvo centrado en profundizar la preparación de cada localidad respecto de los mecanismos de prevención, coordinación e intervención ante un posible fenómeno de “El Súper Niño”, que podría incrementar el riesgo de tormentas intensas, inundaciones y otros eventos meteorológicos extremos.

Durante la jornada se presentó y analizó el Plan de Emergencias y Plan de Contingencia elaborado por Bomberos Voluntarios de Oliveros y Pueblo Andino, un documento que establece protocolos de actuación y define las responsabilidades de cada organismo involucrado en una emergencia.

Entre los aspectos abordados se destacó la importancia de trabajar sobre las diferentes etapas de la gestión del riesgo:

  • Prevención y mitigación, para reducir el impacto de los eventos climáticos.
  • Preparación, mediante planificación, capacitación y organización de las instituciones.
  • Respuesta y recuperación, con procedimientos claros para actuar durante y después de una emergencia.

Coordinación entre instituciones

El plan establece una estructura funcional encabezada por el presidente comunal y el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), desde donde se coordina la respuesta junto a Bomberos Voluntarios, fuerzas de seguridad, asistencia sanitaria, acción social, infraestructura, logística, comunicación y servicios esenciales como energía, gas y telecomunicaciones.

Asimismo, se repasaron las funciones específicas de cada área, entre ellas:

  • Activación del plan de emergencia.
  • Evaluación de daños y necesidades.
  • Administración y distribución de recursos.
  • Organización de evacuaciones.
  • Asistencia sanitaria y social.
  • Restablecimiento de servicios básicos.
  • Comunicación oficial durante la emergencia.

Protocolos para tormentas e inundaciones

Uno de los puntos centrales fue la revisión de los protocolos previstos para enfrentar tormentas e inundaciones, contemplando todas las fases de actuación: previsión, alerta, respuesta, post emergencia y recuperación.

También se analizaron los distintos procedimientos para la activación del sistema de respuesta, el funcionamiento del Puesto de Comando de Incidentes (PCI), evacuaciones, rescates, atención hospitalaria, seguridad pública, habilitación de vías de circulación, limpieza de escombros, funcionamiento de centros de evacuados y asistencia a personas con discapacidad.

En el caso de las tormentas, se recordó que el sistema toma como referencia los niveles de alerta emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional:

  • Verde: sin riesgos significativos.
  • Amarillo: posibilidad de fenómenos con capacidad de daño.
  • Naranja: fenómenos peligrosos para la población y los bienes.
  • Rojo: eventos excepcionales con potencial para generar emergencias o catástrofes.

Especial atención al río Carcarañá

Otro de los temas analizados fue el comportamiento del río Carcarañá y las posibles inundaciones por desborde.

La presentación incluyó información sobre la estación limnimétrica de Pueblo Andino, el nivel de alarma establecido para la localidad y la influencia que ejercen los aportes hídricos provenientes de distintos cursos de agua y canales de la región, factores que permiten anticipar escenarios de riesgo y planificar respuestas con mayor precisión.

  • Nivel de alarma en Pueblo Andino: 5,50 m.
  • Constante de correlación: 20,45 msnm.
  • 20,45 + 5,50 = 25,95 msnm.
  • Terrenos ribereños: 27,00 msnm promedio

Además, se repasaron los niveles de emergencia para inundaciones, que van desde situaciones controlables con recursos locales hasta escenarios que requieren la intervención de organismos provinciales y nacionales.

Trabajo preventivo

Los participantes coincidieron en que la preparación previa resulta fundamental para reducir el impacto de fenómenos meteorológicos severos. En ese sentido, remarcaron la necesidad de mantener actualizados los protocolos, fortalecer la coordinación entre instituciones y continuar capacitando a los equipos que integran el sistema de respuesta.

La reunión permitió avanzar en una estrategia regional de trabajo conjunto, con el objetivo de que cada localidad cuente con herramientas claras para actuar de manera rápida, organizada y eficiente ante eventuales emergencias derivadas de un posible fenómeno de “El Súper Niño”.

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