La obra de “El Infierno”, la nueva cárcel que Santa Fe construye en la Unidad Penitenciaria Nº 8 de Piñero, avanza con un diseño pensado específicamente para alojar a internos considerados de alto perfil criminal.

El nuevo penal tendrá capacidad para 1.152 personas, distribuidas en pabellones de 48 internos cada uno. La infraestructura fue proyectada para reforzar el aislamiento, la seguridad, la circulación interna y el control de los detenidos.

Uno de los aspectos destacados por quienes recorrieron el establecimiento fue justamente el diseño de la unidad. El fiscal general de Río Negro, Jorge Crespo, aseguró que se trata de “una obra inimaginable” y sostuvo que no conoce otro penal en el país con características similares en materia de seguridad, circulación y modalidad de detención.

Desde la Ciudad de Buenos Aires, el fiscal general Martín López Zavaleta también calificó la construcción como “una obra descomunal” y destacó el nivel de planificación y las soluciones incorporadas al proyecto.

La cárcel está concebida como una pieza central dentro de la estrategia penitenciaria de Santa Fe para separar y controlar a internos vinculados a organizaciones criminales, con una infraestructura preparada para reducir las posibilidades de comunicación y operación desde el interior del establecimiento.

La recorrida se realizó en el marco de las Jornadas Nacionales e Internacionales de los Ministerios Públicos Fiscales, que reunieron en Rosario a representantes de distintas jurisdicciones del país y especialistas internacionales. El eje, en este caso, estuvo puesto en conocer una obra penitenciaria de gran escala, diseñada específicamente para alojar a los detenidos de mayor perfil criminal.