La violencia de género volvió a quedar en el centro de la escena en Rosario y la región durante las últimas semanas. En poco más de un mes se registraron cuatro muertes investigadas como femicidios o transfemicidio y dos intentos de femicidio, en una seguidilla de hechos que tuvieron como escenario distintos barrios de Rosario y la ciudad de Villa Gobernador Gálvez.

Los casos fueron diferentes entre sí, tanto por las circunstancias de cada ataque como por los vínculos entre víctimas y acusados. Sin embargo, en varios expedientes aparecen parejas o exparejas, además de antecedentes de hostigamiento, situaciones de violencia y denuncias previas. La secuencia comenzó el 4 de agosto y tuvo su episodio más reciente el 3 de septiembre, con un crimen ocurrido a orillas del río Paraná.

La seguidilla también tuvo dos ataques que no terminaron en muerte. En ambos casos, las víctimas lograron sobrevivir a agresiones de extrema violencia y los acusados fueron detenidos e imputados por tentativas de homicidio agravadas por el contexto de violencia de género.

Débora Bordón: asesinada en barrio Luis Agote

El primer caso ocurrió el 4 de agosto, en un departamento de Crespo al 500, en el barrio Luis Agote de Rosario. Allí fue encontrada asesinada Débora Giuliana Bordón, de 30 años, quien había sufrido una herida de arma blanca en el cuello. Los vecinos habían alertado al 911 después de escuchar una discusión y pedidos de auxilio, pero cuando los agentes llegaron al lugar la mujer ya estaba sin vida.

Por el crimen fue detenido un hombre de 23 años y la investigación quedó encuadrada como femicidio. El caso tuvo además una particularidad vinculada con la situación laboral de la víctima: organizaciones de trabajadoras sexuales señalaron que Bordón se desempeñaba en esa actividad y que había concurrido al departamento después de ser contactada para realizar un servicio. La Justicia avanzó sobre las circunstancias del encuentro y el contexto en el que se produjo el ataque.

Gabriela Banach: un crimen investigado como transfemicidio

Pocos días después, otro crimen volvió a conmocionar a Rosario. Gabriela Banach, de 47 años, fue encontrada muerta en su departamento de Cerrito al 600, con lesiones compatibles con una agresión. La investigación avanzó con la detención de un joven de 24 años y, durante la audiencia imputativa, la Fiscalía sostuvo que existía un vínculo previo entre el acusado y la víctima.

El hecho fue calificado judicialmente como transfemicidio, mientras que los investigadores también analizaron la posibilidad de que hubiera existido un robo, debido al faltante de algunas pertenencias del departamento. El asesinato generó además la reacción de organizaciones de la comunidad travesti-trans, que reclamaron el esclarecimiento del caso y denunciaron las distintas formas de violencia que atraviesan a ese colectivo.

Carina Candelas: la mataron en la farmacia donde trabajaba

El 19 de agosto, la seguidilla sumó un nuevo femicidio. Carina Andrea Candelas, de 56 años, fue asesinada dentro de la farmacia donde trabajaba, ubicada en la zona de Dorrego y Zeballos, en Rosario. El acusado es Martín Laureano Banchero, de 55 años y expareja de la víctima, quien ingresó al comercio y se dirigió hacia el sector donde estaba la mujer.

Según la investigación, el hombre llevó a Candelas hacia un depósito y la atacó con un arma blanca. Las cámaras de seguridad y los testimonios permitieron reconstruir parte de la secuencia, mientras que la Fiscalía incorporó elementos relacionados con un contexto previo de hostigamiento y violencia psicológica y económica. Banchero quedó detenido con prisión preventiva y la causa fue investigada como un homicidio agravado por el vínculo y por violencia de género.

El crimen de Candelas fue especialmente significativo porque se convirtió en el tercer femicidio registrado en Rosario en un período de 15 días. La sucesión de asesinatos generó movilizaciones y reclamos de organizaciones feministas, que volvieron a exigir medidas de prevención y protección frente a situaciones de violencia de género.

Un día después, un intento de femicidio

La violencia extrema continuó apenas 24 horas después. El 20 de agosto, una joven de 18 años fue atacada a cuchillazos en un departamento de Paraguay al 1700, en barrio Abasto. El acusado, Luciano De Gaspari, de 19 años, era su expareja y quedó detenido después de la intervención policial.

La joven sufrió múltiples heridas en distintas partes del cuerpo y debió permanecer internada en terapia intensiva. Dos vecinas escucharon los pedidos de auxilio y comenzaron a intervenir hasta dar aviso a la Policía, cuya llegada permitió asistir a la víctima y detener al agresor. La Fiscalía imputó a De Gaspari por tentativa de homicidio triplemente calificado, por el vínculo, la violencia de género y la alevosía, y la Justicia dispuso su prisión preventiva.

La evolución de la joven fue favorable después de varios días de internación. Primero salió de terapia intensiva y posteriormente pudo regresar a su casa, en un desenlace diferente al de otros casos ocurridos durante esas mismas semanas.

La atacó mientras dormía

El segundo intento de femicidio ocurrió el 29 de agosto, en barrio San Martín A. Una mujer de 27 años fue atacada mientras dormía por su pareja, un hombre de 36 años identificado como Gustavo Zeballos. Según la acusación fiscal, el agresor utilizó un cuchillo para atacarla en el cuello y la víctima logró despertarse durante el ataque.

La mujer forcejeó con el hombre y consiguió apartar el arma, aunque sufrió una lesión en una de sus manos. La investigación sostiene que, después del ataque con el cuchillo, Zeballos también intentó asfixiarla con sus manos. La víctima logró sobrevivir y el acusado terminó llamando al 911, por lo que fue detenido cuando llegó la Policía.

Durante el procedimiento se secuestró un cuchillo de aproximadamente 25 centímetros. Zeballos fue imputado por tentativa de homicidio triplemente calificado y quedó en prisión preventiva por seis meses, mientras continúa la investigación sobre las circunstancias del ataque.

Villa Gobernador Gálvez: una denuncia 48 horas antes

El caso más reciente ocurrió el 3 de septiembre, en Villa Gobernador Gálvez, donde dos cuerpos fueron encontrados dentro de un automóvil incendiado en la zona de la Bajada del Espinillo, cerca del río Paraná. La investigación comenzó a reconstruir una secuencia en la que un hombre habría incendiado el vehículo y posteriormente se habría arrojado al río. La principal hipótesis judicial apunta a un femicidio seguido de suicidio.

La víctima fue identificada como Mariana Vanesa Di Paolo, pero durante las primeras horas de la investigación apareció un antecedente que cobró especial relevancia: la mujer había denunciado a su expareja el 1° de septiembre, apenas 48 horas antes del crimen. La presentación estaba relacionada con situaciones de hostigamiento y acoso y, según la investigación, había solicitado medidas de protección.

Ese antecedente forma ahora parte de la causa que busca reconstruir el contexto previo al asesinato. También se incorporó un video registrado por personas que se encontraban en la zona del río, que permitió aportar elementos para reconstruir los momentos posteriores al incendio del automóvil.

Cuatro femicidios y dos intentos en un mes

La sucesión de hechos ocurridos entre el 4 de agosto y el 3 de septiembre dejó cuatro víctimas fatales en investigaciones por femicidio o transfemicidio y otras dos mujeres que sobrevivieron a ataques que la Justicia investiga como tentativas de homicidio agravadas por violencia de género.

Las víctimas tenían entre 18 y 56 años y los casos ocurrieron en diferentes escenarios: departamentos particulares, un comercio y una zona cercana al río. En varios de los expedientes aparecen parejas o exparejas como principales acusados, mientras que también se investigan antecedentes de hostigamiento, agresiones y situaciones de violencia.

La seguidilla tuvo además una fuerte repercusión social. Después de los tres femicidios registrados durante agosto, organizaciones feministas y sociales realizaron movilizaciones en Rosario bajo la consigna “Basta de matarnos”, en reclamo de políticas de prevención y herramientas de protección para las víctimas.

El contexto nacional

Los casos registrados en Rosario y Villa Gobernador Gálvez se producen dentro de un escenario nacional marcado por la violencia contra las mujeres. Según un relevamiento de La Casa del Encuentro, entre enero y agosto de 2026 se registraron 169 femicidios en Argentina, mientras que solamente durante agosto fueron contabilizados 27 casos.

El mismo relevamiento registró además 349 intentos de femicidio durante ese período. Entre los datos relevados también aparece la existencia de denuncias previas en una parte de los casos, un elemento que vuelve a poner el foco sobre la importancia de detectar las situaciones de riesgo y garantizar medidas de protección efectivas.

Las señales previas, otra vez en el centro de la discusión

Aunque cada una de las investigaciones tiene características particulares y deberá avanzar por sus propios caminos judiciales, varios de los casos ocurridos durante estas semanas comparten un elemento: la violencia no necesariamente comenzó el día del ataque.

Hostigamiento, amenazas, agresiones, control y conflictos vinculados con separaciones pueden aparecer antes de una situación de violencia extrema. En algunos casos, esas señales son conocidas por el entorno de las víctimas y en otros llegan incluso a las instituciones mediante denuncias.

El caso de Villa Gobernador Gálvez expone esa problemática de manera especialmente contundente: una mujer denunció a su expareja y pidió protección, pero dos días después fue asesinada. Los investigadores deberán determinar qué ocurrió durante ese período y qué medidas habían sido adoptadas.

Mientras las causas avanzan, la seguidilla de femicidios e intentos de femicidio registrada durante las últimas semanas vuelve a poner en discusión cómo detectar a tiempo las situaciones de mayor riesgo y qué herramientas deben funcionar para evitar que la violencia termine en un nuevo crimen.