El Mundial se vive con pasión, emoción y también con historias que atraviesan a todo un país. En Oliveros apareció una protagonista inesperada que combina tres ingredientes muy argentinos: Fe, humor y una bicicleta. Ella es Elba, una vecina del pueblo que desde el Mundial de Qatar 2022 comenzó a ganar popularidad por sus festejos únicos y que ahora volvió a estar en el centro de la escena.
Después del triunfo agónico de Argentina ante Egipto por 3 a 2, que le permitió al equipo meterse en los cuartos de final, Elba salió nuevamente a festejar en su bicicleta y desató una nueva ola de repercusión. Su energía contagió a todo Oliveros y rápidamente apareció un nuevo apodo: “San Elba”, la patrona de la fe mundialista del pueblo.
“Si se trata de creer, nosotros creemos”, contó Elba durante una entrevista con IRÉ, mientras mostraba las estampitas que comenzaron a circular con su imagen. Entre risas explicó el origen del nombre: “No es Santa Elba, es San Elba, patrona de Oliveros”.
La predicción de Elba antes de la remontada argentina
Uno de los momentos que más llamó la atención fue cuando contó que, durante el partido ante Egipto, nunca perdió la confianza pese al resultado adverso. Cuando Argentina perdía 2 a 0, ella aseguró que el equipo iba a dar vuelta la historia.
“Nos vamos a perder, pero en el segundo tiempo hacemos los tres goles”, recordó que dijo mientras miraba el partido junto a su familia. Después se levantó de la mesa, lavó los platos, barrió y salió afuera a pedirle a Dios y a Santa Rita que ayudaran a la Selección.
Minutos más tarde, Argentina marcó tres goles y logró una remontada inolvidable. Para Elba, no hubo dudas: “Fue la mano de Dios”. La misma fe que había tenido en el Mundial 2022, cuando aseguró que Argentina iba a llegar a la final y terminó consagrándose campeón.
“Tengo mucha fe. La Copa no se va de Argentina”, afirmó convencida, y agregó que sueña con que Lionel Messi pueda cerrar su último Mundial levantando nuevamente el trofeo.
La bicicleta que nació como una cábala
La historia de Elba comenzó en 2022, cuando un festejo terminó con una caída en bicicleta que rápidamente se volvió viral. Aquella imagen recorrió las redes sociales y convirtió a la vecina de Oliveros en una figura querida por miles de argentinos.
“Yo venía con la bandera, gritando sola desde mi casa. Estaba enloquecida. Cuando levanté la mano con la bicicleta me agarré el cordón y me caí”, recordó sobre aquel momento.
Pero lejos de detenerse, Elba se levantó, dejó atrás el golpe y continuó celebrando. Desde entonces, su bicicleta se transformó en su sello personal. Ella misma la bautizó como “la albaneta” y asegura que es parte fundamental de su ritual.
“Mi cábala es la bicicleta. Aunque haga frío, yo salgo”, contó entre risas. Incluso después del triunfo ante Egipto, mientras sus familiares le pedían que se cuidara, ella sostuvo que volverá a salir cada vez que juegue Argentina.
Una historia de amor con Oliveros
Detrás del personaje mundialista hay una historia de vida marcada por la familia y el amor por el pueblo que la recibió. Elba tiene ocho hijos, 25 nietos y dos bisnietos, y asegura que su mayor orgullo es haber formado una familia unida y solidaria.
“Les enseñé el respeto, el amor, ayudar, dar y compartir. Todo eso les enseñé”, contó emocionada.
Aunque nació en Paraná, Entre Ríos, asegura que Oliveros es su lugar en el mundo. “Oliveros me dio todo: un techo, trabajo, confianza. Amo este pueblo y me siento identificada”, expresó.
Ese vínculo con la comunidad explica por qué tantos vecinos la acompañan en cada festejo. En una de las caravanas posteriores a los partidos llegó a estar acompañada por más de cien chicos en bicicleta.
“Eran 108 chicos atrás mío. Eso me emociona porque ellos me siguen, me llaman y me dicen: ‘Elvita, vení con nosotros’”, relató.
De vecina del pueblo a símbolo
La repercusión fue tan grande que comenzaron a aparecer estampitas de “San Elba”, creadas por una vecina de Oliveros. Muchos ya buscan conseguir una y hasta piden que la propia Elba las firme.
“Les voy a poner: respiren, tengan fe. Eso es lo principal”, explicó.
Más allá de la broma y el cariño de la gente, Elba asegura que el mensaje es mucho más profundo: disfrutar, creer y acompañar.
“Los jugadores son seres humanos. Nosotros tenemos que transmitirles paz y energía porque ellos dejan todo. Tenemos un plantel hermoso y Scaloni formó un equipo terrible”, destacó.
Con su bandera argentina de más de 25 años, su bicicleta y una fe que no negocia, Elba ya tiene un lugar asegurado en el corazón de Oliveros y de muchos argentinos.
Desde el pueblo santafesino nació una nueva cábala mundialista: San Elba, la mujer que combina fe, humor y una bicicleta para seguir soñando con la Copa.