La muerte de Edgardo Florencio Acosta, de 77 años, generó conmoción entre personas vinculadas a la protección animal de la región. El hombre, conocido por muchos como “Floro”, fue encontrado sin vida en su vivienda ubicada en una zona rural de Oliveros, en inmediaciones de la ruta 95.
El hallazgo se produjo durante la jornada del martes, cuando personal policial llegó hasta el inmueble luego de un aviso. En el interior también fueron encontrados varios perros que estaban bajo el cuidado de Acosta y que habían muerto.
En una primera información difundida tras el procedimiento, todavía no se conocía públicamente la identidad del hombre ni mayores detalles sobre su historia. Posteriormente, organizaciones vinculadas al rescate animal lo reconocieron como una persona que durante años se dedicó a cuidar y rescatar perros abandonados.
Acosta vivía en condiciones precarias y había destinado su vivienda al cuidado de animales que habían quedado en situación de abandono.
Desde la Asociación Civil Collar Azul expresaron su pesar por la noticia y destacaron especialmente esa tarea. En un mensaje de despedida, recordaron a Acosta como alguien que dedicó su vida a animales que muchas veces habían sido víctimas del abandono y la falta de cuidados.
La hipótesis que investiga la Justicia
De acuerdo con los elementos reunidos durante el procedimiento, en el lugar se percibía olor a combustible y a monóxido de carbono. También se estableció que el hombre utilizaba un grupo electrógeno, en un contexto en el que no contaba con suministro eléctrico.
La principal hipótesis que se investiga es que Acosta y los animales hayan sufrido una intoxicación por monóxido de carbono mientras permanecían dentro de la vivienda.
De todos modos, se trata todavía de una hipótesis y la causa del fallecimiento deberá ser determinada mediante las pericias correspondientes.
La fiscal Melisa Serena, del Ministerio Público de la Acusación de San Lorenzo, dispuso el traslado del cuerpo al Instituto Médico Legal de Rosario para la realización de la autopsia. Además, se ordenó una necropsia sobre uno de los animales y el secuestro del grupo electrógeno y otros elementos encontrados en el lugar.
La investigación continúa para establecer con precisión qué ocurrió dentro de la vivienda y cuál fue la causa de la muerte de Acosta y de los animales.