En una entrevista en vivo con IRÉ, Anabel Albelo, directora de la Fundación Hospital Oliveros, contó detalles de un proyecto que busca acercar la enfermería a los hogares de los adultos mayores de la localidad. La propuesta nació a partir de conversaciones con el Centro de Jubilados Nacionales, ante la falta de controles y acompañamiento de enfermería que quedó expuesta con mayor fuerza después de la pandemia.
La iniciativa tiene como protagonistas a estudiantes de tercer año de Enfermería del ISPI de Oliveros, quienes comenzaron a recorrer distintos domicilios para realizar una valoración integral de los adultos mayores. La propuesta no se limita a controlar parámetros de salud: también busca conocer cómo viven, con quiénes se relacionan, qué necesidades tienen y si cuentan con alguien que los acompañe.
Una mirada integral sobre cada adulto mayor
Albelo explicó que el proyecto parte de una concepción biopsicosocial y cultural de la persona. Por eso, además de cuestiones estrictamente médicas, los estudiantes observan aspectos vinculados con la vida cotidiana, los vínculos, la vivienda, la posibilidad de desenvolverse solos y hasta las dificultades que pueden presentar frente a la creciente digitalización de trámites y servicios.
Durante las visitas realizan controles como tensión arterial, temperatura, frecuencia cardíaca y glicemia en los casos de personas diabéticas, además de consultar sobre la medicación y su correcta administración.
“La idea es ver quién los acompaña y si nosotros podemos acompañarlos”, explicó Albelo durante la entrevista.
El objetivo posterior es elaborar un plan de cuidado de acuerdo con las necesidades detectadas y, sobre todo, darle continuidad al trabajo. Desde la Fundación remarcaron que no se busca que sea una actividad aislada, sino que pueda sostenerse con el paso del tiempo y que nuevos grupos de estudiantes continúen acompañando a los adultos mayores.
También buscan combatir el aislamiento
Uno de los aspectos que surgió durante la entrevista fue el impacto que tuvo la pandemia en los adultos mayores. El aislamiento y el miedo profundizaron situaciones de soledad y desvinculación, a lo que actualmente se suman las dificultades para realizar trámites y gestiones que cada vez requieren mayor manejo de herramientas digitales.
A esto se agrega otro factor: el temor ante posibles estafas. Los estudiantes contaron que, al llegar a los domicilios, muchas personas primero se muestran desconfiadas y preguntan quiénes son y qué van a hacer.
Por eso, se presentan, explican que forman parte del proyecto y cuentan con identificación y documentación de la institución. Los controles son gratuitos y no tienen ningún costo para los adultos mayores.
“Está bien que sean precavidos”, destacaron durante la entrevista, remarcando que ante cualquier duda los vecinos pueden consultar o pedir que alguien los acompañe.
De controlar signos vitales a construir vínculos
Las primeras recorridas ya dejaron experiencias que van más allá de los controles de salud. Las estudiantes contaron que, después de romper la primera barrera de desconfianza, muchos adultos mayores terminan abriendo las puertas de sus casas y compartiendo historias de vida.
Incluso, algunas visitas se extendieron más de lo previsto: “Después como que no quieren que te vayas”, contaron entre risas las estudiantes, que comenzaron a generar vínculos con quienes visitan.
“Nos sentamos y nos hablan”, explicó Albelo, quien remarcó que escuchar también es una forma de acompañar.
En las recorridas aparecieron además historias, oficios y experiencias que enriquecieron el proyecto. Las estudiantes se encontraron con costureras, plomeros, gasistas y profesionales de la salud ya jubilados, que compartieron sus conocimientos y experiencias.
Un trabajo que suma instituciones
El proyecto comenzó con la articulación entre la Fundación Hospital Oliveros y el Centro de Jubilados Nacionales, pero rápidamente sumó a otros actores de la comunidad.
Según explicó Albelo, también se establecieron vínculos con Acción Social de la Comuna y el Centro de Salud, con la intención de ampliar la información relevada y trabajar con datos que permitan conocer mejor la realidad de los adultos mayores de Oliveros.
Entre los objetivos a futuro aparece la posibilidad de reunir datos epidemiológicos y sociales: saber cuántas personas viven solas, quiénes cuentan con acompañamiento, qué enfermedades y medicaciones son más frecuentes y cuáles son las principales necesidades de esta población.
La intención es que esa información permita fortalecer las estrategias de acompañamiento y que cada institución pueda intervenir desde su área.
¿Cuándo realizan las visitas?
Las estudiantes realizan las recorridas martes, jueves y viernes, de 10 a 12, organizadas por zonas para poder llegar de manera ordenada a los domicilios incluidos en los padrones.
Actualmente también se lleva adelante un reempadronamiento, ya que durante las primeras visitas encontraron personas que se mudaron, domicilios que cambiaron de habitantes y vecinos que quieren sumarse al Centro de Jubilados.
La propuesta apunta a llegar progresivamente a todos y que quienes todavía no recibieron la visita sepan que los estudiantes van a continuar recorriendo el pueblo.
“Estamos para ayudarlos, para escucharlos, para contenerlos y también para cuidarlos”, resumió Albelo.
El proyecto busca así mucho más que tomar la presión o controlar la glucemia: pretende recuperar vínculos, acompañar a quienes muchas veces están solos y acercar el sistema de cuidado a la puerta de cada hogar, mientras los futuros enfermeros suman una experiencia fundamental fuera de las aulas y de las instituciones de salud.
“No solamente sirve como experiencia, sino que sirve como un lazo”, sostuvo Albelo, con la mirada puesta en que la iniciativa pueda mantenerse en el tiempo.