No hubo acuerdo entre los sindicalistas y los empresarios. En consecuencia, el salario mínimo fue fijado de forma unilateral a través del llamado laudo por el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica. Subirá 35 por ciento en tres cuotas.

Las primera cuota presentará un 13 por ciento en agosto; en septiembre se percibirá un 12 por ciento y un 10 en octubre. Pasará de los 12.500 atuales a 16.875 pesos.

Se trata de la mitad de la canasta básica que mide la pobreza y lo que había reclamado la Confederación General del Trabajo (CGT).

La CGT reclamó elevar el mínimo a 31.148 pesos; de modo que coincida con la Canasta Básica Total de junio, que el Indec consideró como el piso para no ser pobre en la Argentina.

Héctor Daer, uno de los referentes de la CGT, planteó su malestar por el escaso aumento (la inflación superará este año el 50 por ciento) pero descartó un paro de la central de los trabajadores por el contexto de elecciones.

Según trascendió, en las puertas de la sede laboral, como también en calles próximas y en el centro se registraban protestas de organizaciones sociales, el sindicalismo opositor y partidos de izquierda.