Un juguete que durante los últimos meses ganó popularidad entre los más chicos y también en redes sociales ya no podrá venderse en Argentina. Se trata de los conocidos “squishy”, especialmente aquellos con apariencia de empanadas asiáticas o “dumplings”.
La prohibición fue establecida mediante la Disposición 690/2026, que impide el ingreso al país, la fabricación, venta y almacenamiento de determinados juguetes blandos confeccionados con polímeros plásticos.
El origen de la medida está en una alerta internacional. Durante un control realizado en el Reino Unido, uno de estos productos fue enviado a un laboratorio para determinar si cumplía con los estándares de seguridad. El resultado generó preocupación: se detectaron 20 mg de benceno por kilo, cuatro veces más que el máximo admitido, fijado en 5 mg/kg.
El benceno es una sustancia que puede resultar perjudicial para la salud y está clasificada como cancerígena. La exposición puede afectar la sangre y se encuentra vinculada con enfermedades como la leucemia. También puede generar irritación en la piel, los ojos y las vías respiratorias.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los especialistas es que el riesgo no depende necesariamente de que un niño muerda o chupe el juguete. La exposición puede producirse durante su manipulación, ya sea mediante el contacto con la piel o por inhalación.
Una prohibición que alcanza a productos específicos
La disposición no se refiere a cualquier juguete blando, sino a una categoría determinada: productos infantiles de polímero plástico con forma de gyoza, dumpling o similares.
En el mercado pueden encontrarse bajo diferentes nombres comerciales y también existen versiones que se venden sin marca. Algunos incluyen accesorios, como pequeñas cajas que imitan recipientes para cocinar al vapor.
La decisión implica que quienes tengan estos productos para vender no podrán continuar comercializándolos. Tampoco podrán ser importados o almacenados para su posterior venta.
La normativa prevé una excepción para aquellos productos cuyos responsables puedan demostrar, mediante la documentación correspondiente, que cumplen con las exigencias de seguridad establecidas.
¿Qué pasa si ya hay uno en casa?
Las autoridades recomiendan dejar de utilizar el juguete si se encuentra dentro de la categoría alcanzada por la prohibición.
Para descartarlo, se aconseja colocarlo en una bolsa en buen estado, cerrarla e identificarla antes de eliminarlo. Luego de manipularlo, hay que lavarse las manos con agua y jabón.
También es recomendable conservar cualquier comprobante de compra si el producto fue adquirido recientemente. Ticket, comprobante electrónico, resumen de tarjeta o conversaciones con el vendedor pueden servir como respaldo ante un eventual reclamo.
Una alerta que llegó antes del Día del Niño
En Argentina, el tema comenzó a generar preocupación a fines de julio, cuando la Cámara Argentina de la Industria del Juguete presentó una denuncia ante las autoridades nacionales.
La entidad señaló que estos juguetes podían encontrarse tanto en comercios tradicionales como en plataformas digitales y redes sociales. También advirtió sobre productos que se ofrecían sin información suficiente acerca de quién los fabricó o importó y sin los datos de seguridad exigidos.
Con esos antecedentes, Defensa del Consumidor avanzó en controles y comunicó el riesgo a distintos organismos. La nueva disposición representa ahora un paso adicional al establecer una prohibición de alcance nacional para los productos comprendidos.
Qué mirar antes de comprar juguetes
El caso sirve además como advertencia para quienes compran juguetes por internet. Antes de adquirir un producto, especialmente si se trata de uno importado o comercializado en redes sociales, es importante revisar que tenga información del fabricante o importador, edad recomendada, advertencias en castellano y el Marcado de Conformidad correspondiente.
Si esos datos no aparecen en el producto o en su envase, conviene evitar la compra y consultar antes de entregárselo a un niño.
La medida busca cortar la circulación de los “squishy” alcanzados por la prohibición y prevenir que productos que no cumplen con las condiciones de seguridad continúen llegando a los hogares argentinos.