Hace apenas unos meses, en IRÉ se conocía la historia de Enki, un pequeño músico de Maciel que con solo 7 años comenzaba a hacerse notar por su talento con el teclado. Desde entonces, su crecimiento fue constante y, en poco tiempo, aquel proyecto que compartía con su papá pasó a convertirse en una propuesta musical cada vez más grande.

Enki comenzó a mostrar sus condiciones para la música cuando tenía apenas tres años. Hoy, con siete —el próximo 21 de enero cumplirá ocho—, continúa formándose en la Academia Melody y, según contó su papá, ya se encuentra un año adelantado respecto del nivel que debería cursar.

Pero más allá de las calificaciones y del aprendizaje técnico, hay algo que para su familia resulta todavía más importante: La felicidad con la que Enki vive la música.

“Yo lo vivo feliz, feliz. Si bien por ahí él todavía no toma magnitud, es algo que lo apasiona, que le gusta y, sobre todo, se tiró para el lado de la música, que es algo tan sano”, contó David, su papá.

Del teclado y la guitarra a formar un trío

Enki comenzó tocando junto a su padre, quien lo acompañaba con la guitarra. Con el paso de los meses, el proyecto fue creciendo y ahora se transformó en un trío, con la incorporación de una segunda guitarra y pistas para acompañar las interpretaciones.

Maxi se sumó en primera guitarra y, de a poco, la familia busca seguir ampliando la propuesta. Uno de los próximos objetivos es incorporar una voz, especialmente una cantante que pueda alcanzar registros altos.

Hay, además, una particularidad que marca la dificultad de lo que hace Enki: todas las canciones instrumentales que interpreta son elegidas por él. No hay una voz que pueda cubrir un error o acompañar la melodía, por lo que todo el peso de la interpretación queda en los instrumentos.

“Todas las canciones que él hace instrumentales las elige él. Él elige las canciones y nosotros lo acompañamos y lo preparamos”, explicó su papá.

Un pequeño rockero con grandes referentes

Si bien desde pequeño escuchó diferentes estilos musicales, Enki encontró su lugar en el rock. Guns N’ Roses es una de sus principales referencias, aunque también disfruta de bandas como Rata Blanca y AC/DC y de algunas canciones del rock nacional.

“Yo le hice escuchar diferentes estilos musicales, pero él se tira por el lado del rock”, contó David, quien también es músico y tiene a Guns N’ Roses entre sus bandas favoritas.

En su familia, además, la música viene de generaciones anteriores. Su papá toca la guitarra y su abuela también tuvo formación musical. Para David, Enki nació con ese don y ahora encontró en la música un espacio donde puede desarrollarlo.

Una agenda que crece

El próximo 5 de septiembre será una jornada muy especial para el pequeño músico de Maciel. Ese día viajará a Rafaela, donde participará de un encuentro junto a otras 18 bandas. Enki será el músico más chico de la jornada.

Pero la actividad no terminará allí. Por la noche se presentará en Serodino junto a la Academia Melody, continuando así con una agenda de escenarios que cada vez suma más fechas.

También fue invitado a participar de las actividades por el Día del Pueblo, mientras que otra propuesta podría significar un salto todavía mayor para su carrera.

La banda tributo a Guns N’ Roses Armas Negras —que incluso realiza presentaciones fuera del país— lo invitó a ser telonero en una futura fecha cercana a Rosario, siempre que el horario permita su participación.

Para Enki, que hace menos de un año compartía escenario principalmente junto a su papá, la posibilidad de abrir el show de una banda dedicada a su grupo favorito representa un enorme incentivo.

Más que tocar: Inspirar a otros chicos

David destaca que la música no solo permitió que su hijo desarrollara una habilidad artística, sino que también generó un efecto en otros niños.

“Hay muchos chicos que ahora empezaron a hacer música por él, por Enki”, contó orgulloso.

Para su papá, ese es uno de los aspectos que más disfruta de todo este proceso. Ver a su hijo divertirse arriba de un escenario, aprender y, al mismo tiempo, incentivar a otros chicos a acercarse a la música, le da un valor todavía mayor a lo que están construyendo.

“Para mí lo más importante son los valores y el respeto”, sostuvo David, quien remarcó que el vínculo con su hijo trasciende lo musical.

Y esa conexión también aparece cuando Enki toca. “Al ver lo que toca con esa soltura, divirtiéndose, es como que te vuelve a conectar con el niño interior de uno”, expresó.

Mientras continúa creciendo, sumando músicos y conociendo nuevos escenarios, Enki sigue construyendo su camino en la música sin dejar de ser un niño que disfruta lo que hace. El teclado fue el comienzo, su papá fue el primer compañero y el rock se convirtió en el idioma que eligió para expresarse.

Ahora, con nuevas fechas por delante y sueños cada vez más grandes, el pequeño músico de Maciel sigue dando pasos firmes y demostrando que el rock, como dice su papá, también tiene futuro.

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