Con apenas 7 años, Enki Vergara Zir ya encontró en la música una forma de expresarse, divertirse y, sobre todo, soñar en grande. El pequeño músico de Maciel estuvo en vivo en IRÉ, acompañado por su papá David, y sorprendió al mostrar parte de su talento frente al teclado.

Su historia comenzó cuando tenía alrededor de 3 años, cuando sus padres descubrieron su interés por la música a través de un pequeño teclado de cuatro octavas. A partir de allí decidieron potenciar esa inquietud con estudio y práctica. Con el tiempo, Enki fue avanzando, sumando teclas y enfrentándose a canciones cada vez más complejas.

Aunque en su casa siempre hubo música —con bandas como Guns N’ Roses, AC/DC y Metallica entre las más escuchadas—, David aclaró que nunca buscaron imponerle un género. Enki fue encontrando su propio camino y rápidamente se inclinó por el rock. Su canción preferida es “Sweet Child O’ Mine”, de Guns N’ Roses, una elección que deja bastante claro por dónde pasa su pasión.

Un teclado, muchas horas de práctica y una pasión que crece

Enki contó durante la entrevista que toca el teclado todos los días y que disfruta especialmente hacerlo acompañado por la guitarra de su papá. Según explicó, tocar junto a David lo hace sentirse más seguro arriba del escenario.

Para él, además, el teclado tiene una ventaja: Es más sencillo recordar las notas cuando se pierde. Pero detrás de esa naturalidad hay muchas horas de ensayo. David destacó que la idea nunca fue exigirle, sino “jugar a hacer música”, entendiendo que tiene apenas siete años y que lo más importante es que disfrute.

La música también se convirtió en un espacio de encuentro entre padre e hijo. David viene de una familia vinculada a la música y contó que incluso durante su adolescencia formó una banda junto a quien hoy es guitarrista de un grupo con el que mantienen vínculo. Ahora, años después, volvió a encontrarse con la música de una manera muy especial: acompañando a su hijo.

De Maciel a distintos escenarios

La agenda de Enki comenzó a llenarse de presentaciones. Este fin de semana estará en Carrizales, participando de un evento a beneficio de la ONG El Nido, y también tiene previstas presentaciones en Serodino, Rafaela y Maciel.

El 3 de octubre, además, tiene previsto presentarse en Maciel por el Día del Pueblo. También surgieron otras propuestas, entre ellas algunas transmisiones por streaming que todavía están en proceso de organización.

Pero hay una posibilidad que ilusiona especialmente: una banda tributo a Guns N’ Roses se contactó con la familia y manifestó su interés en que Enki sea telonero cuando se presente en Rosario. La fecha todavía no está confirmada, pero la propuesta ya marca hasta dónde puede llegar este pequeño músico que recién empieza su recorrido.

También pisa fuerte en las redes

La música de Enki no queda solamente arriba de los escenarios. Tiene presencia en TikTok, Instagram y YouTube, donde comenzó a compartir sus interpretaciones. Según contó durante la entrevista, fue justamente viendo videos en YouTube como nació en él la idea de tener su propio canal para que más personas pudieran escucharlo.

Y los números comenzaron a acompañar: Algunos de sus videos ya alcanzaron miles de reproducciones y cientos de “me gusta”.

Sin embargo, detrás de las redes, los escenarios y los proyectos, David intenta mantener algo muy claro: Enki tiene siete años. Va a la escuela, juega, hace sus tareas y también encuentra tiempo para sentarse frente al teclado. “Jugamos a hacer música”, resumió su papá.

Un sueño enorme

Cuando le preguntaron con quién le gustaría tocar algún día, Enki no dudó demasiado: Guns N’ Roses. Un sueño enorme para un chico que recién comienza, pero que ya tiene muy claro que quiere seguir creciendo, aprender canciones cada vez más difíciles y tocar frente a escenarios llenos de gente.

Durante su visita a IRÉ, Enki también dejó una demostración en vivo junto a su papá. Y entre teclas, melodías y sonrisas, quedó claro que lo que comenzó como un pequeño teclado cuando tenía tres años hoy se transformó en una pasión que lo lleva, de a poco, hacia nuevos escenarios.

Con siete años, Enki ya encontró su camino. Ahora quiere recorrerlo a puro rock.