El calendario marca una fecha que Rosario y toda la región no olvidan. Este 6 de agosto se cumplen 13 años de la tragedia de calle Salta 2141, una de las explosiones más impactantes de la historia reciente de la ciudad, que dejó 22 víctimas fatales y una profunda herida que aún permanece abierta.
Entre quienes perdieron la vida aquella mañana se encontraba Maximiliano Fornarese, un joven oriundo de Maciel, que tenía 34 años al momento del hecho.
La tragedia ocurrió en 2013, cuando una fuga de gas provocó una explosión en el edificio ubicado en calle Salta, entre Oroño y Balcarce. El derrumbe generó un enorme operativo de rescate, con la participación de bomberos, equipos de emergencia y cientos de personas que trabajaron durante días entre los escombros.
La noticia golpeó a Rosario, pero también a toda la región. Entre ellas estuvo Maciel, que perdió a Maximiliano y que, con el paso de los años, continúa recordando su nombre.
Tras la tragedia, los familiares de las víctimas iniciaron un largo camino de lucha por justicia y memoria. Entre ellos estuvo Alicia Vidal, mamá de Maximiliano, una de las principales impulsoras del proyecto para transformar el lugar donde ocurrió la explosión en un espacio de memoria y encuentro para toda la comunidad.
“Es un camino difícil. Nos unimos con todas las fuerzas que nos quedaron para luchar por justicia y memoria. No pudimos conseguir un juicio justo. Pero también había una lucha por la memoria y seguimos empeñados en concretar la construcción de un memorial”, expresó Alicia.
“Es un camino difícil. Nos unimos con todas las fuerzas que nos quedaron para luchar por justicia y memoria. No pudimos conseguir un juicio justo. Pero también había una lucha por la memoria y seguimos empeñados en concretar la construcción de un memorial”
En su reclamo, recordó cómo nació la iniciativa: “Me senté en la cama de él, que todavía lo hago, ahí me senté a escribir una carta y yo no sabía ni a quién dirigirla. Puse juez, gobernador, intendenta, y la fui copiando y dando mano en mano a quienes podían tener cercanía a esas personas, pidiéndole por favor, por ellos, que ahí hicieran un lugar de descanso, de paz”.
“Ese lugar no es egoístamente que lo quiero para ellos, no solo para mi hijo, para esos 22, se lo ganaron, es de ellos”, sostuvo.
Alicia también remarcó la importancia del memorial como un espacio para mantener viva la memoria y concientizar a las futuras generaciones: “El memorial tiene un objetivo y no es solo el recuerdo de las víctimas. También es el espacio donde la Asociación Civil funcionará trabajando para concientizar al ciudadano de un ‘nunca más’ y que lo único importante que tiene el ser humano es valorar la vida”.
“Ellos perdieron sus sueños, sus esperanzas, proyectos, sus alegrías, sus vidas y sus familiares y amigos quedamos con el desconsuelo y la tristeza que nos paralizaba o nos enfurecía. Todos necesitamos calmar nuestro dolor, aquietar nuestras mentes y sanar nuestros corazones”, agregó.
“Ellos perdieron sus sueños, sus esperanzas, proyectos, sus alegrías, sus vidas y sus familiares y amigos quedamos con el desconsuelo y la tristeza que nos paralizaba o nos enfurecía. Todos necesitamos calmar nuestro dolor, aquietar nuestras mentes y sanar nuestros corazones”
A 13 años de aquella mañana, la memoria de las 22 víctimas sigue presente en cada homenaje. Sus historias, sus nombres y el dolor de sus familias forman parte del recuerdo colectivo de una tragedia que dejó una marca imborrable en Rosario y toda la región.