La Ruta Nacional 34 volvió a quedar bajo la lupa por una serie de importantes secuestros de cocaína registrados en distintos puntos de su recorrido. El último ocurrió este jueves en Totoras, donde Gendarmería Nacional encontró 52 kilos de cocaína dentro de un camión con acoplado cisterna y bandera boliviana.
El procedimiento se realizó durante la madrugada, cuando los efectivos detuvieron el vehículo para un control. El camión transportaba cargas peligrosas y circulaba vacío. Durante la requisa, los agentes profundizaron la inspección y encontraron dos mochilas con paquetes rectangulares que contenían cocaína. El conductor quedó detenido a disposición de la Justicia Federal.
Una escena muy similar
El dato que llamó la atención es que menos de un mes antes, también sobre la Ruta 34 y dentro de la provincia de Santa Fe, Gendarmería había protagonizado otro enorme procedimiento.
Fue en Susana, cerca de Rafaela, donde los efectivos interceptaron dos camiones cisterna de bandera boliviana que circulaban en convoy. En ambos vehículos encontraron 370 ladrillos de cocaína, distribuidos en mochilas ubicadas en las cabinas y en los tanques.
El resultado fue contundente: 388,5 kilos de cocaína secuestrados y tres personas detenidas. Los vehículos tenían como destino Campana y habían ingresado desde Bolivia.
La investigación judicial sobre ese procedimiento aportó además un dato particular: los camiones habían ingresado al país vacíos, una circunstancia que forma parte de las pesquisas para determinar dónde y cómo fue cargada la droga.
La coincidencia que vuelve a aparecer en Totoras
Al comparar ambos procedimientos aparecen varios puntos en común.
Ruta Nacional 34. Camiones de bandera boliviana. Transporte de cargas peligrosas. Vehículos cisterna. Mochilas utilizadas para ocultar la droga. Y controles de Gendarmería que terminaron con grandes cargamentos de cocaína secuestrados.
En Susana fueron 388,5 kilos. En Totoras, 52 kilos. Entre ambos procedimientos, el total supera los 440 kilos de cocaína.
Eso no permite afirmar que exista una conexión entre las dos causas ni que se trate de una misma organización. Las investigaciones judiciales deberán determinarlo. Pero las similitudes resultan llamativas.
El antecedente de Las Tijeras
La historia de la Ruta 34 no comienza en Santa Fe. En octubre de 2025, otro procedimiento de Gendarmería había terminado con el secuestro de casi 47 kilos de cocaína en la zona de Las Tijeras, Santiago del Estero.
El operativo se realizó sobre la Ruta 34, a la altura del kilómetro 680, donde los efectivos detuvieron un camión de cargas peligrosas procedente de Bolivia. Dentro del vehículo encontraron 45 ladrillos de cocaína, valuados en ese momento en más de $966 millones.
Pero el caso no terminó allí. Días después, durante una nueva inspección al mismo camión, Gendarmería encontró otros 5,815 kilos de cocaína ocultos en el interior de un cricket hidráulico. El vehículo tenía bandera boliviana y había sido secuestrado durante el procedimiento anterior.
Así, aquel operativo terminó superando los 52 kilos de cocaína secuestrados.
Una ruta clave para el transporte de cargas
La Ruta Nacional 34 atraviesa buena parte del país y funciona como una de las principales vías de circulación de cargas entre el norte y el centro argentino.
En su recorrido aparecen puntos estratégicos para el control de vehículos pesados, como Las Tijeras, en Santiago del Estero; Rafaela y Susana, en Santa Fe; y Totoras, donde ahora volvió a producirse un importante secuestro.
Y hay otro antecedente reciente que aporta contexto: en mayo de 2026, Gendarmería secuestró 112,970 kilos de cocaína ocultos en un camión cisterna con identificación boliviana durante un control en el kilómetro 1.466 de la Ruta 34, en Salta. En ese caso, un perro antinarcóticos detectó la presencia de droga en la cisterna.
¿Una modalidad que se repite?
Los casos no permiten, por sí solos, hablar de una única organización ni de una ruta utilizada exclusivamente para el narcotráfico. Sin embargo, la repetición de determinados patrones resulta difícil de ignorar.
Camiones provenientes de Bolivia o con bandera boliviana, vehículos destinados al transporte de cargas peligrosas, cisternas, mochilas y grandes cantidades de cocaína aparecen en distintos procedimientos realizados sobre la misma traza.
Ahora, el procedimiento de Totoras vuelve a sumar un capítulo a esa secuencia.
La Justicia deberá establecer de dónde provenían los 52 kilos de cocaína, cuál era su destino y quiénes participaron del traslado. Mientras tanto, la Ruta 34 vuelve a quedar en el centro de la escena por una pregunta que se repite en cada operativo: ¿son casos aislados o detrás de estas coincidencias existe una modalidad de transporte que las investigaciones todavía buscan desentrañar?