Hay caminos que parecen tener un destino marcado y otros que cambian por completo a partir de una decisión. La historia de Virginia Guidetti reúne los dos. La sanlorencina supo abrirse paso en uno de los ambientes más competitivos del mundo, pero cuando parecía tener todo para continuar creciendo como modelo internacional, eligió otro rumbo.
Su historia comenzó a los 15 años, cuando empezó a trabajar como modelo mientras todavía cursaba la secundaria. Desde San Lorenzo viajaba a Buenos Aires para participar de castings y, poco a poco, llegaron las oportunidades en el exterior.
Con el tiempo, desembarcó en algunas de las principales capitales de la moda. Trabajó para firmas como Dior, Lanvin y Stella McCartney, participó de producciones para revistas internacionales y vivió experiencias que incluyeron desfiles en escenarios de lujo y eventos con reconocidas figuras del espectáculo.
Pero detrás de ese recorrido había una realidad exigente. Los viajes, la presión sobre la imagen y la necesidad de estar permanentemente disponible comenzaron a pesar. A los 22 años, mientras se encontraba en Japón, recibió una noticia familiar que despertó una vieja pasión: su papá había comprado una moto.
Virginia decidió regresar a Argentina y darle una oportunidad a ese mundo que siempre le había generado fascinación.
Lo que comenzó como una nueva experiencia terminó convirtiéndose en su profesión. Primero llegaron los entrenamientos en autódromos, después el vínculo con René Zanatta, quien la acompañó y alentó a dar el salto a las competencias. En 2021, a los 33 años, debutó oficialmente en una carrera.
Desde entonces participó de distintos campeonatos, incluidos encuentros latinoamericanos femeninos en México y Brasil. También consiguió podios en competencias nacionales, con segundos y terceros puestos.
Sin embargo, actualmente su vida sobre dos ruedas va mucho más allá de las pistas.
Una vida entre rutas y destinos
Virginia encontró en los viajes una nueva manera de trabajar y organizar su vida. A través de las redes sociales y de sus videos en YouTube comparte recorridos, experiencias y situaciones inesperadas que aparecen durante cada aventura.
Su compañera es La Torda, una moto Vogue DS800X Rally con la que ya recorrió distintos países. Uno de sus viajes más recientes fue por Bolivia, donde estuvo cerca de dos meses viajando por su cuenta.
No todo son paisajes y caminos despejados. En una de sus travesías sufrió una rotura importante en el motor, en una zona sin señal telefónica y alejada de cualquier localidad. Un teléfono satelital le permitió pedir ayuda y, finalmente, recibió asistencia de habitantes de un pequeño pueblo, donde terminó compartiendo varios días con una familia.
La experiencia refleja una de las características de esta nueva etapa: la aventura también implica resolver problemas, adaptarse y seguir adelante.
A sus 38 años, Virginia dejó definitivamente el modelaje y encontró en las motos una actividad que reúne sus principales pasiones: viajar, competir y conocer nuevos lugares.
Su historia, que comenzó en San Lorenzo y pasó por las pasarelas más importantes del mundo, hoy continúa sobre rutas de Sudamérica y Europa. Y hay un detalle que atraviesa cada kilómetro: su papá, quien despertó su amor por las motos y falleció hace algunos meses, sigue presente en cada viaje.