La histórica planta de San Lorenzo, construida en 1938, será reconvertida para producir combustible sostenible de aviación (SAF) a partir de materias primas de origen agropecuario. El proyecto es impulsado por YPF junto a Essential Energy y cuenta con el compromiso de compra de la compañía energética global TotalEnergies, en una iniciativa que busca transformar una instalación que se encontraba abandonada en una unidad productiva orientada al mercado internacional.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, se refirió a la iniciativa durante un discurso en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), donde destacó la posibilidad de recuperar las instalaciones y ponerlas nuevamente en funcionamiento. “Odio ver cosas abandonadas”, resumió al explicar el origen de la apuesta.
La inversión prevista asciende a US$ 400 millones, mientras que el negocio podría alcanzar los US$ 500 millones anuales hacia 2030, según las proyecciones difundidas sobre el proyecto.
Una producción asegurada durante ocho años
Uno de los puntos centrales de la iniciativa es el acuerdo comercial con TotalEnergies, que se comprometió a comprar el combustible producido en la planta. Según explicó Marín, la producción tendrá su colocación asegurada durante los primeros ocho años de actividad.
La capacidad proyectada ronda las 170.000 toneladas anuales de combustible sostenible de aviación, una escala que posiciona a la reconversión de San Lorenzo como un proyecto de relevancia para el desarrollo de biocombustibles de nueva generación.
Durante su exposición, el titular de YPF también destacó las condiciones comerciales de este tipo de productos y el diferencial de precio que pueden alcanzar frente a los combustibles convencionales.
Marín presentó el acuerdo con Essential Energy, empresa vinculada a Federico Pucciarelo, como un ejemplo de cooperación entre compañías que aportan conocimientos y capacidades complementarias para desarrollar un nuevo negocio a partir de una infraestructura existente.
Qué es el SAF y qué materias primas se utilizarán
El SAF, sigla en inglés de Sustainable Aviation Fuel, es un combustible sostenible destinado a la aviación. Su desarrollo busca reducir la huella de carbono del transporte aéreo y avanzar en la transición energética de un sector en el que la electrificación mediante baterías todavía presenta importantes limitaciones para los vuelos comerciales de larga distancia.
Guido D’Angelo, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario, explicó que la aviación representa uno de los desafíos de esa transición y que los combustibles sostenibles aparecen como una alternativa para avanzar en la reducción de emisiones.
En el caso de la planta de San Lorenzo, el proyecto contempla el aprovechamiento de materias primas agropecuarias, con posibilidades que incluyen soja, maíz, aceite de girasol y aceite de soja, además de cultivos energéticos como la carinata y la colza.
Estos últimos pueden incorporarse a los sistemas productivos como cultivos de cobertura con aprovechamiento comercial, lo que abre una oportunidad para diversificar las alternativas de producción y generar nuevos mercados para el sector agropecuario.
Una nueva oportunidad para la región
La reconversión de la antigua refinería vuelve a poner a San Lorenzo en el centro de un proyecto industrial vinculado con la transformación de productos del campo y la demanda internacional de combustibles de menor huella de carbono.
La iniciativa combina la recuperación de infraestructura existente, una inversión de gran escala y la participación de empresas con experiencia en energía y biocombustibles. Además, plantea una nueva posibilidad de articulación entre la actividad agropecuaria y la industria energética.
Con una producción prevista de 170.000 toneladas anuales y un comprador comprometido para los primeros ocho años, el proyecto apunta a convertir una planta histórica en un eslabón de la cadena global de combustibles sostenibles para la aviación.