Una inversión minera de casi US$ 6.400 millones en Catamarca podría tener repercusiones en el sur de Santa Fe. La aprobación del proyecto Agua Rica dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) reactivó las expectativas sobre el futuro de la terminal de Minera Alumbrera, ubicada en Puerto General San Martín, donde años atrás se embarcaban concentrados de cobre con destino al mercado internacional.

La iniciativa pertenece a la compañía Glencore y fue incorporada al RIGI mediante la Resolución 1854/2026 del Ministerio de Economía, publicada el pasado 27 de octubre en el Boletín Oficial. El monto aprobado asciende a US$ 6.393,6 millones y contempla la explotación de un yacimiento de cobre, oro, plata y molibdeno.

El interés para la región está puesto en la infraestructura que ya existe sobre la costa del río Paraná. La terminal de Minera Alumbrera, emplazada dentro del complejo de Terminal 6, fue durante años una pieza importante del esquema de exportación de minerales provenientes de Catamarca.

En aquel circuito, el concentrado de cobre era transportado mediante un mineraloducto hasta Tucumán, desde donde continuaba por ferrocarril hacia Puerto General San Martín. Una vez en Santa Fe, el material era almacenado en las instalaciones portuarias hasta su embarque en buques.

Ese movimiento se interrumpió cuando finalizó la etapa productiva de Bajo de la Alumbrera, aunque parte de la infraestructura permaneció instalada.

La posibilidad de recuperar ese esquema logístico volvió a cobrar fuerza luego de que Glencore comunicara que Agua Rica compartirá instalaciones con Alumbrera, una estrategia que permitirá aprovechar construcciones y equipamientos existentes para reducir costos.

Además, la compañía anticipó que espera retomar la producción en Alumbrera durante el segundo semestre de 2027, un plazo más cercano que el previsto inicialmente. Agua Rica, por su parte, tiene un cronograma de desarrollo más extenso: el inicio de la construcción está proyectado para noviembre de 2027 y la primera producción para octubre de 2031.

Esto abre un escenario en el que la actividad minera podría regresar a la terminal santafesina antes de que el nuevo yacimiento entre en funcionamiento.

Un movimiento que podría alcanzar al cordón industrial

La dimensión de Agua Rica permite entender el potencial de la iniciativa. El proyecto contempla una vida útil estimada de 23 años y la extracción de aproximadamente 780 millones de toneladas de mineral.

Las proyecciones incluyen 3,46 millones de toneladas de cobre y alrededor de 10,84 millones de toneladas de concentrados de cobre, oro y plata, además de otras 239.455 toneladas de concentrado de molibdeno.

En caso de concretarse, la operación podría generar un flujo de cargas de gran escala durante más de dos décadas. Para el cordón industrial del Gran Rosario, la eventual recuperación de los embarques representaría la incorporación de un producto diferente a los tradicionales movimientos de granos, aceites y subproductos agroindustriales que caracterizan a sus puertos.

También podría tener impacto sobre otros eslabones de la actividad logística, como el transporte ferroviario, el almacenamiento, el mantenimiento de instalaciones y los servicios vinculados a las operaciones portuarias.

Todavía no hay una fecha confirmada para el regreso de los embarques

Pese a las expectativas que genera la aprobación de la inversión, todavía hay cuestiones centrales sin definición. Glencore no precisó cuándo volverían a salir minerales desde Puerto General San Martín, qué volumen de la producción se canalizaría por esa terminal ni qué trabajos serían necesarios para poner nuevamente en funcionamiento toda la infraestructura.

Tampoco se conocen detalles actualizados sobre el estado del sistema ferroviario que conectaba las instalaciones portuarias con el norte del país.

Por ahora, el dato concreto es la aprobación de US$ 6.393,6 millones para Agua Rica y la previsión de retomar la producción en Alumbrera durante 2027. Para Puerto General San Martín y el conjunto del cordón industrial, el proyecto vuelve a poner sobre la mesa una posibilidad que parecía haber quedado atrás: recuperar el movimiento exportador de cobre desde los puertos santafesinos.