La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de los estudiantes y, con ella, también aparecen nuevos desafíos vinculados al uso de la información, la privacidad y la producción de contenidos. En ese contexto, comenzó en San Lorenzo un ciclo de capacitaciones destinado a alumnos y docentes de escuelas secundarias para incorporar herramientas que permitan utilizar estas tecnologías de manera crítica y responsable.

La primera jornada se realizó en la Escuela de Enseñanza Media Nº 549 “María Catalina Echevarría de Vidal”, con la participación de estudiantes de 4º y 5º año. El ciclo está a cargo de Jaquelina Serrano, licenciada en Educación y asesora tecnopedagógica.

Durante los encuentros se trabajan cuestiones vinculadas con el funcionamiento y la presencia de la inteligencia artificial en la vida cotidiana, además de herramientas para formular mejores prompts y aprovechar sus posibilidades.

Pero la propuesta también apunta a reconocer los límites y riesgos de estas tecnologías. Entre los temas abordados aparecen la verificación de la información, las fake news, las imágenes manipuladas, los deepfakes, la privacidad, la huella digital y la autoría de las producciones.

Uno de los ejes es justamente poner en discusión la información que entregan las herramientas de inteligencia artificial y la necesidad de no tomar automáticamente como verdadero todo aquello que generan.

La iniciativa surgió a partir de un proyecto presentado por estudiantes del Colegio Misericordia en el marco del Presupuesto Participativo Joven. A partir de esa propuesta, la Municipalidad de San Lorenzo comenzó a desarrollar el ciclo en distintas escuelas de la ciudad.

Como parte de las actividades, los participantes también deberán afrontar un desafío que propone crear, verificar y reflexionar a partir de los conocimientos incorporados durante las jornadas.

El objetivo es que el acercamiento a la inteligencia artificial no quede limitado al uso de una herramienta, sino que permita a los estudiantes desarrollar criterios para utilizarla de forma consciente, segura y responsable, especialmente en un contexto en el que estas tecnologías tienen cada vez mayor presencia en la educación y en la vida cotidiana.