El río Paraná continúa en ascenso frente al Cordón Industrial y suma un nuevo factor de atención de cara a los próximos meses. En la estación hidrométrica San Lorenzo (San Martín), el nivel alcanzó los 3,46 metros el sábado 10 de octubre, según el registro tomado como referencia para la zona.
La evolución del río coincide con el fortalecimiento del fenómeno climático El Niño, que puede favorecer períodos de lluvias abundantes y tormentas en distintos sectores del Litoral. La combinación de precipitaciones en la cuenca y el aumento de los caudales vuelve relevante el seguimiento de los niveles del Paraná en las localidades de la región.
El nivel del río en San Lorenzo
De acuerdo con los registros utilizados para esta nota, el Paraná pasó de 2,63 metros el 23 de septiembre a 3,46 metros el 10 de octubre en la estación San Lorenzo (San Martín). Esto representa una suba de 83 centímetros en poco más de dos semanas.
Aunque el incremento es significativo, la altura informada todavía se encuentra por debajo de los niveles de alerta y evacuación establecidos para esa estación. Por eso, la tendencia creciente constituye un dato para seguir de cerca, pero no implica por sí sola una situación de inundación inminente.
El comportamiento del Paraná también depende de lo que sucede aguas arriba. Las precipitaciones acumuladas en distintos sectores de la Cuenca del Plata pueden trasladarse progresivamente hacia el tramo inferior del río y repercutir en los niveles registrados frente a San Lorenzo, Puerto General San Martín y otras localidades ribereñas.
El Niño, un factor clave para la temporada
El fenómeno El Niño modifica los patrones de circulación atmosférica y puede aumentar la probabilidad de precipitaciones superiores a las habituales en sectores de la región. Los pronósticos climáticos para la primavera y el verano mantienen la atención sobre la posibilidad de lluvias abundantes y episodios de inestabilidad.
Esto no significa que vaya a llover de manera constante ni que todas las localidades recibirán las mismas cantidades de agua. La distribución de las precipitaciones dependerá de la evolución de los sistemas meteorológicos y de las condiciones que se presenten en cada período.
Para el Cordón Industrial, el escenario plantea dos cuestiones que conviene observar: por un lado, las lluvias que puedan producirse en la región y generar anegamientos; por otro, la evolución de los caudales del Paraná ante las precipitaciones registradas en su cuenca.
Qué puede pasar hasta el otoño
La evolución durante los próximos meses será determinante para establecer si la tendencia creciente del río se mantiene y qué magnitud alcanzan las precipitaciones asociadas al fenómeno climático.
Los períodos de lluvias intensas pueden provocar complicaciones urbanas, mientras que los excesos de agua acumulados aguas arriba pueden repercutir posteriormente en el nivel del Paraná. Por eso, el monitoreo hidrológico y los avisos meteorológicos serán importantes durante la temporada.
Con el río en 3,46 metros en la estación San Lorenzo, el dato concreto es una tendencia ascendente que merece seguimiento. El impacto de El Niño sobre la región dependerá de cómo evolucionen las lluvias y los caudales durante la primavera, el verano y el comienzo del otoño.