En el día de ayer, la policía demoró a Jonathan Omill en su lugar de trabajo, la planta de Vicentín en Ricardone. Su detención causó conmoción entre sus compañeros. A pesar de las sospechas en su contra, el acusado negó cualquier vínculo con el crimen. Actualmente, se encuentra a disposición de la fiscal Georgina Granato, quien encabeza la investigación y analiza las pruebas para determinar su posible responsabilidad.
La investigación comenzó tras el brutal asesinato de Ailén Oggero, una enfermera de 32 años que fue atacada a balazos en la mañana del martes en la puerta de su domicilio, ubicado en Pasaje Prusia al 6700, en Rosario. Según testigos, un hombre se acercó a la víctima cerca de las 7 de la mañana y le efectuó múltiples disparos antes de darse a la fuga.
Su padre, Enrique Luis Oggero, de 61 años, escuchó los disparos y corrió hacia la casa de su hija. Al encontrarla gravemente herida, llamó al 911 para pedir ayuda. Minutos después, un equipo del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (SIES) llegó al lugar y constató que la mujer tenía una herida de bala en la cabeza. Fue trasladada de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde finalmente falleció debido a la gravedad de las heridas.
Las autoridades policiales de la seccional 14 y la Policía de Investigaciones (PDI) iniciaron las pericias en la escena del crimen y tomaron declaraciones a testigos y familiares. Entre los testimonios recabados, surgieron sospechas sobre Omill, quien había sido denunciado previamente por violencia de género.