El Senado de la Nación dio media sanción al nuevo Marco Regulatorio de Biocombustibles, una iniciativa que modifica las reglas vigentes para el sector y que ahora deberá ser analizada por la Cámara de Diputados.

El proyecto plantea, entre otros cambios, llevar el corte obligatorio de biodiésel del 7,5% al 10% del gasoil y el de bioetanol del 12% al 15% de las naftas. También propone un nuevo sistema de comercialización, precios de referencia y una transición para el mercado de biodiésel que se extenderá hasta 2036.

La discusión tiene una particular relevancia para Santa Fe y, especialmente, para el cordón agroindustrial de San Lorenzo y Timbúes, donde se encuentran algunas de las principales instalaciones vinculadas a la producción y comercialización de biocombustibles.

San Lorenzo, en el mapa del biodiésel

En San Lorenzo funciona la planta de biodiésel de Renova, uno de los principales establecimientos de este tipo del país. La compañía informa una capacidad de producción de 480 mil toneladas anuales y señala que su complejo se encuentra a orillas del río Paraná.

A pocos kilómetros, en Timbúes, Renova cuenta además con un complejo de molienda de soja y un puerto sobre el Paraná. Esta integración entre producción de materia prima, procesamiento y salida portuaria forma parte de la estructura agroindustrial que caracteriza al corredor del Gran Rosario.

La región también cuenta con instalaciones de Terminal 6, que desarrolla actividad oleoquímica y produce biodiésel a partir del aceite crudo de soja obtenido de sus plantas de crushing. La empresa señala que sus instalaciones tienen incidencia tanto en el mercado nacional como en el internacional de biocombustibles.

Por eso, los cambios que se discuten a nivel nacional no son ajenos a la actividad económica de la región: La nueva regulación puede modificar las condiciones bajo las cuales se comercializa el biodiésel y cómo se distribuye el mercado interno.

El corte obligatorio sube al 10%

Uno de los principales puntos del proyecto es el aumento del porcentaje de biodiésel que deberá mezclarse obligatoriamente con el gasoil.

La iniciativa establece que, un año después de sancionada la ley, el corte obligatorio será del 10%, frente al 7,5% vigente según el proyecto tratado por el Senado.

El bioetanol también tendrá un incremento: pasará del 12% al 15% de las naftas. En este caso, se mantienen seis puntos porcentuales para el producto elaborado a partir de caña de azúcar y seis para el producido con maíz, mientras que el 3% restante quedará destinado al libre mercado.

El punto que genera mayor discusión

Más allá del aumento de los cortes, uno de los aspectos centrales del debate es cómo se distribuirá el mercado de biodiésel.

El proyecto establece una transición hasta 2036. Durante ese período se irá reduciendo la participación reservada a las empresas no integradas y aumentará progresivamente el segmento de libre negociación, en el que podrán participar tanto compañías integradas como no integradas.

Según el esquema planteado, la porción correspondiente a las empresas no integradas pasaría del actual 7,5% al 6,5% en 2028, 5,5% en 2029 y 5% en 2030, para luego establecer un piso del 4% entre 2031 y 2036.

Al mismo tiempo, el segmento abierto a la negociación crecería hasta alcanzar el 6% entre 2031 y 2036, manteniéndose durante todo el período un corte obligatorio total del 10%.

Ese esquema es uno de los principales puntos que deberán analizar los diputados cuando el proyecto avance en la Cámara baja.

Nuevas reglas para comercializar

La iniciativa también modifica el mecanismo de abastecimiento del corte obligatorio.

El proyecto propone un sistema de subastas dentro de un mercado único, con acceso público y operado por un organismo independiente. Además, reemplaza el esquema de precios máximos por precios de referencia calculados según la paridad de importación.

También contempla una modalidad de comercialización por regiones, con un diferencial del 20% por distancia para compensar los costos de transporte de las plantas más alejadas.

Otro de los cambios incorporados es el co-procesamiento, que permitirá a determinados refinadores incorporar materia prima de origen no fósil en la elaboración de gasoil. Ese volumen no computará dentro del corte obligatorio de biodiésel, aunque podrá acceder a beneficios impositivos dentro de los límites establecidos por el proyecto.

Una discusión que ahora pasa a Diputados

La media sanción del Senado no significa que el nuevo régimen ya esté vigente. El proyecto deberá continuar su tratamiento en la Cámara de Diputados y podría sufrir modificaciones antes de una eventual sanción definitiva.

Mientras tanto, el debate adquiere una dimensión particular para Santa Fe y el corredor industrial del Gran Rosario, donde la producción de aceites, el procesamiento de soja, los puertos y la elaboración de biocombustibles forman parte de una misma cadena productiva.

Con el corte obligatorio proyectado en el 10% y un nuevo esquema para distribuir ese mercado, lo que finalmente se apruebe en Diputados será determinante para las reglas con las que funcionará durante los próximos años una actividad que tiene una fuerte presencia en el cordón industrial de San Lorenzo y Timbúes.