Un trabajo de albañilería, un problema de humedad y una mujer que necesitaba hacer una reparación en su casa. Para la Fiscalía, ese fue el contexto que Abel “Barba” Bertoni habría aprovechado para entrar a la vivienda de Roxana “Taty” Villarreal y matarla a golpes. La pregunta que atraviesa la investigación es si el supuesto arreglo fue, desde el comienzo, la excusa para llegar hasta ella.
El crimen ocurrió el martes 6 de octubre en una casa de 9 de Julio al 500, en Capitán Bermúdez. Villarreal, de 58 años, había contactado al hombre para solucionar un problema de humedad que provenía de una propiedad lindera. Según la reconstrucción del fiscal Aquiles Balbis, Bertoni ingresó al domicilio entre las 10.57 y las 11.36 y, una vez adentro, la tiró al suelo y le propinó múltiples golpes en la cabeza que le provocaron la muerte.
La hipótesis fiscal es que la mató para robarle. El botín habría sido un celular y una alianza de oro, mientras que después del ataque el acusado habría retirado cámaras de vigilancia y escapado con las llaves de la víctima.
Las cámaras, los rasguños y una salida bajo sospecha
La reconstrucción del recorrido del acusado es uno de los puntos centrales de la causa. Las cámaras de una propiedad vecina, donde Bertoni realizaba trabajos de albañilería, lo habrían registrado saliendo de la casa de Villarreal mientras se limpiaba las manos con un trapo y descartaba unos lentes. Después habría regresado para retirarse definitivamente con una bolsa.
A eso se sumó otro dato: cuando fue detenido ese mismo martes en Capitán Bermúdez, presentaba lesiones en los antebrazos, las manos y los dedos. Según el examen médico policial, eran compatibles con rasguños que podrían haber sido provocados durante una defensa de la víctima.
En su domicilio también encontraron una remera de Newell’s y una gorra blanca que coincidirían con las prendas observadas en las grabaciones.
Incluso una anotación doméstica terminó incorporada a la reconstrucción del caso. En una pizarra de la casa de Roxana figuraban el nombre “Abel”, los materiales necesarios para el arreglo —cemento y Ceresita— y un número telefónico.
¿Un trabajo pendiente que terminó en una trampa?
El contacto entre ambos por la reparación es una pieza clave para entender cómo el sospechoso habría llegado hasta la vivienda. La Fiscalía plantea que Bertoni utilizó esa posibilidad de trabajo para ingresar al domicilio y cometer el homicidio con fines de robo. Sin embargo, que el arreglo haya sido una excusa deliberada desde el principio es parte de la hipótesis que deberá sostenerse en el proceso judicial.
Bertoni, de 40 años, había cumplido una condena de cuatro años por su participación en una asociación ilícita vinculada a Alejandro “Chuky Monedita” Núñez, relacionada con el narcomenudeo y otros hechos violentos en Rosario.
El juez Carlos Gazza le dictó prisión preventiva sin plazo. La investigación deberá determinar cómo se desencadenó el ataque y si existieron otras personas involucradas, una posibilidad mencionada por uno de los hijos de la víctima, pero que no está acreditada en los elementos detallados durante la audiencia.
Por ahora, la principal línea de la acusación es contundente: un hombre que había sido contactado para solucionar un problema de humedad terminó señalado como el responsable de un crimen cometido dentro de la casa de la mujer que necesitaba el arreglo.