La agroexportación argentina registró en octubre un ingreso de divisas de US$2.880 millones, una cifra que convirtió al mes en el mejor octubre de los últimos 25 años. El resultado fue informado por la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) y refleja el movimiento de ventas, procesamiento y embarques de granos y sus derivados.
Aunque el monto representó una caída del 10% respecto de septiembre, mostró un crecimiento del 157% en comparación con octubre de 2025.
Desde Ciara-CEC explicaron que el desempeño estuvo impulsado por un flujo sostenido de ventas y embarques de maíz, una molienda de soja destinada a la exportación que se mantuvo activa y despachos de trigo correspondientes a la cosecha 2025/26.
En el acumulado de enero a octubre, el ingreso de divisas alcanzó los US$25.156 millones, aunque todavía se ubicó un 14% por debajo del mismo período del año pasado.
El peso del cordón industrial en el circuito exportador
Los números adquieren una dimensión particular en el sur santafesino, donde se encuentra uno de los principales polos agroexportadores del mundo. El complejo portuario e industrial del Gran Rosario se extiende a lo largo de unos 70 kilómetros, desde Timbúes hasta Arroyo Seco, y concentra 30 terminales portuarias, de las cuales 18 despachan productos agroindustriales.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, durante 2025 el nodo Gran Rosario embarcó 75,7 millones de toneladas de granos, harinas y aceites, volumen que lo posicionó por encima de Nueva Orleans, en Estados Unidos, y Santos, en Brasil.
Además, la región concentra alrededor del 75% de la capacidad nacional de molienda de oleaginosas, una infraestructura que permite procesar buena parte de la producción agrícola antes de su salida hacia los mercados internacionales.
Así, detrás de cada récord de la agroexportación argentina aparece también el movimiento de una región atravesada por camiones, trenes, industrias y buques de gran porte. Desde Timbúes hasta Puerto General San Martín y San Lorenzo, el cordón industrial constituye una pieza central de la cadena que transforma la producción agropecuaria en exportaciones y divisas para el país.